CULTURA  

Literatura personalizada de cuarentena

CADA ÉPOCA TIENE SU EPIDEMIA
CADA EPIDEMIA TIENE SU LIBRO

El Covid-19 devuelve a las estanterías clásicos que conviven con best-sellers y ensayos científicos. Isabel Gómez Melenchón, se propone en su artículo publicado en el diario La Vanguardia de Barcelona, España, ofrecer el libro adecuado, para cada personalidad. Tras un introducción de la autora, entramos en sus consejos editoriales, a los que sólo le hemos añadido algunos breves apuntes tomados del sitio Wikipedia, de nos culturas y editoriale.

“Creían que lo habían contenido, no podían estar más equivocados”. ¿Dan ganas de leer un libro que se presenta con un enunciado tan escalofriante con la que está cayendo? Cada época tiene su epidemia literaria: si durante los setenta los virus venían del espacio, en los ochenta y noventa fueron las gripes asesinas, y ahora, las hordas de zombies. No se extrañen que tras el coronavirus los virus vuelvan a ser los malos de la película. Sí, las temáticas catastrofistas sector enfermedad venden, o eso parece, porque si Contagio está batiendo récords de alquiler, los libros que tratan de epidemias de proporciones variables, como este estremecedor Bajo cero de David Koepp (HarperCollins), vuelven a copar las estanterías, empezando por las ventas inesperadas de clásicos como La peste de Camus o Diario del año de la peste de Daniel Defoe.
Otros dos títulos de actualidad viral son El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez y Ensayo sobre la ceguera de José Saramago. Si bien el primero es sobre todo una historia de amor, la plaga tiene su papel. El propio García Márquez (uno de cuyos libros esenciales era justamente el Diario del año de la peste) explicó a The New York Times en 1988 que “las plagas son peligros imponderables que sorprenden a la gente. Parecen tener una cualidad de destino, un fenómeno de muerte en gran escala”. Un interés literario, el del escritor, pero ¿qué mueve a los lectores a la hora de elegir esta temática?
Resulta interesante señalar en este punto que una de las primeras obras pandémicas, El último hombre, surgió de la pluma gótica de Mary Shelley, la creadora de Frankenstein. Pero tampoco se trata de un subgénero de la literatura de terror, ni de la ciencia ficción, aunque contiene elementos de ambas. Si en los libros de horror está clara la vinculación con el deseo del lector de pasar miedo, tema que daría para otro (y largo) artículo, aquí hay elementos diferenciales. Uno es que conecta con un desasosiego más refinado que el que provocan los simples monstruos, porque es algo real que en cualquier momento puede suceder y frente a lo que nos encontramos relativamente indefensos. El final feliz, la vacuna, contribuye a aliviar miedos ancestrales: sí, es una amenaza real, pero podemos vencerla. Y la humanidad, aunque sea diezmada, sobrevive. Y como añadía García Márquez, “hacen que la gente quiera vivir más”.
Y en muchas de estas novelas sobre epidemias, en su cimiento encontramos la metáfora. Camus, Saramago, hablan de plagas, pero también de algo más. Y ese algo más asusta.

Los consejos editoriales

PARA ‘BESTSELLERIANOS’
Michael Crichton, La amenaza de Andrómeda, Editorial Debolsillo

    

Según la escritora española es probablemente el primer contacto de muchos lectores con el género epidémico, ya que a su éxito editorial se sumó la versión cinematográfica. 
El sitio Wikipedia señala que esta novela que esta novela de ciencia  ficción fue escrita por Michael Crichton en 1969. La novela representó el primer best-seller del llamado «padre del techno-thriller». La novela se llevó al cine con la obra homónima de Robert Wise en 1971 además de a la pequeña pantalla, en formato de miniserie, emitida por A&E Network en 2008 y producida por los hermanos Scott.
Según esta enciclopedia, en 1969, mientras el resto del mundo se preocupaba por la crisis nuclear, Crichton, aún en la veintena y en la facultad de medicina, sorprendía al público con una novela que, por contraparte, trataba de una crisis biológica con un estilo fresco, novedoso y tan realista que hizo que mucha gente se preguntara si realmente se trataba de una historia real.
La novela parte del supuesto de una planificación gubernamental para estudiar o controlar un organismo extraterrestre que pudiera llegar a la Tierra, accidentalmente, a través de uno de los satélites de las muchas misiones espaciales que había en la época; y la forma en que los científicos involucrados se esforzarán para controlar la pandemia.
Crichton, con su tradicional carácter visionario y mirada crítica, nos sumerge en las deficiencias del aparato militar-científico-espacial para mostrarnos que, pese a nuestros mayores esfuerzos, tanto técnicos como económicos, no nos es posible estudiar o controlar lo que desconocemos, especialmente si se trata del concepto de «vida». 

 

PARA REFLEXIVOS

Albert Camus, La peste, Editorial EDHASA

    

Publicada en 1947, recuerda Gómez Melenchón, en su nota en La Vanguardia, que versa sobre la actuación de unos médicos durante la plaga que azota a la ciudad argelina de Orán; de hecho se cree que se inspira en la epidemia de cólera que sufrió la ciudad en 1849. Bajo este relato, asoma la reflexión sobre el absurdo de la vida.
Wikipedia añade que los personajes del libro, en un amplio abanico que va desde médicos a turistas o fugitivos, contribuyen a mostrar los efectos que una plaga puede tener en una determinada población. Es considerada como  una obra fundamental de la literatura del siglo 20 
“La novela conlleva una reflexión de tipo filosófico: el sentido de la existencia cuando se carece de Dios y de una moral universal. El narrador hace hincapié en la idea de que, en última instancia, el hombre no tiene control sobre nada, la irracionalidad de la vida es inevitable; así, la peste representa el absurdo, cuya teoría el mismo Camus ayudó a definir. Esta ausencia de sentido supremo es el "absurdo", y es algo que aunque desconcertante es potencialmente positivo, puesto que las nuevas razones de la existencia serían cualquiera que vaya ligado a valorar la vida humana por sí misma y no por causas superiores a las personas (religiosas, ideológicas, etc.). 
El narrador se presenta como un testigo de lo ocurrido durante la epidemia de peste,  siguiendo los pasos de cada uno de los personajes que de una u otra forma estuvieron involucrados en lo que significó la enfermedad para el pueblo. El Doctor Rieux, médico de la ciudad, se sorprende tras la muerte de uno de sus pacientes, consultando a su colega el Dr. Castel. El cuadro clínico además de la aparición paralela de centenares de ratas muertas en las calles de la ciudad alertan a los médicos ante la sospecha de un posible brote de peste bubónica.

 

PARA DESCUBRIDORES

Mary Shelley, El último hombre, Editorial Libros Mablaz 

    

Para Gómez Melenchón no es un libro fácil de conseguir. Se trata de un relato que data de 1826, que plantea un universo post apocalíptico para la Tierra de finales del siglo XXI, en que una plaga devasta la humanidad, los supervivientes de América invaden Europa y... el resto sería spoiler. Da miedo.
La novela fue criticada duramente en su época, señala Wikipedia,  y permaneció prácticamente en el anonimato hasta que los historiadores la resucitaron en la década de 1960. Es notable en parte por sus retratos semi-biográficos de figuras románticas pertenecientes al círculo de Shelley, particularmente el esposo de Mary Shelley.  

 

PARA APOCALÍPTICOS

Emily St. John Mandel, Estación Once, Editorial Kailás

    

La gripe de Georgia acaba con el mundo tal y como lo conocemos; bajo su apariencia catastrofista contiene una aguda reflexión sobre el (poco) valor que damos a las cosas que tenemos. Sombrío y luminoso al mismo tiempo, opina la escritora española.
Por su parte, Marta Marbe, del sitio Amanece Metrópolis,  se adentra en el texto y nos los resume así: “Una noche de invierno en Toronto se representa en el Elgin Theatre El rey Lear, de William Shakespeare. Casi nada más iniciarse la representación, el actor principal cae al suelo víctima de un ataque al corazón y tan solo un espectador, Jeevan, es consciente de lo que está pasando. Trata de socorrerle, pero no logra salvarle. Poco después de salir del teatro recibirá la llamada de su mejor amigo, Hua, que le avisa de que un grave virus acaba de entrar en la ciudad. Los pasajeros de un vuelo con origen Moscú han introducido en el país la Gripe de Georgia. En un solo día han ingresado más de doscientos pacientes y la velocidad con la que el virus se propaga y con la que la enfermedad evoluciona es inquietante. 
La población mundial se ha reducido un 99,9% y la civilización como se la conocía ha desaparecido. En ese cuadro, surgirá un pequeño grupo de artistas que difundirán su arte allá por donde vayan. Un grupo de músicos y de actores que lucharán por perpetuar la belleza en el mundo, tratando de demostrar que el ser humano necesita del arte para poder subsistir, de algo que haga sus existencias más atractivas. No siempre serán bien recibidos. Como es de esperar, el miedo y el fanatismo hará que algunos grupos sean más racionales y abiertos que otros, surgirán las supersticiones religiosas destacando el personaje de El Profeta, alguien que considera que tiene todas las respuestas y que es conocedor de la verdad universal.

 

PARA RIGUROSOS

Daniel Defoe, Diario del año de la peste, Editorial Impedimenta

    

Defoe escribió esta cumbre de la literatura cincuenta años después de la peste bubónica que entre 1665-1666 acabó con un cuarto de la población de Londres. Un relato frío y aséptico que justamente por ello estremece: familias que dejan atrás a sus hijos enfermos, ciudadanos anónimos que dan su vida cuidando a extraños... Pero también las actuaciones políticas y consecuencias sociales, son los datos de Gómez Melcherón para recomendar este libro a los “rigurosos”.
Para la sección cultural de El Periódico, de Barcelona, ‘El diario del año de la peste, será una buena lectura para cuando el covid-19 sea un recuerdo, demostrará que el miedo y el tesón son cualidades que hombres y mujeres han cultivado durante siglos”. 
Y agrega: “La medida efectiva para evitar la expansión del contagio era, ahora y entonces, la del confinamiento doméstico, todo el mundo encerrado en casa, lo que en el siglo XVII adoptaba formas más autoritarias que ahora. Porque los obligados al encierro intentaban saltárselo en una acción tan poco solidaria como las de los actuales vecinos de Madrid abandonando sus casas con destino a Murcia o Andalucía. Las medidas de higiene de entonces, muy deficientes, no pasaban de pedir a la gente que barriera la casa y las calles a falta del conocimiento de la teoría de los gérmenes de Pasteur que todavía tardaría 200 años en llegar”.   

 

PARA CONCIENCIADOS

José Saramago, Ensayo sobre la ceguera, Editorial Alfaguara

    

En Italia se ha registrado en las últimas semanas un aumento del 180 por ciento en las ventas de este título de 1995. Como en el caso de Camus, aquí la plaga que deja ciegos a los habitantes de una ciudad es una metáfora de “una sociedad podrida y desencajada” (Saramago dixit), fundamenta nuestra consejera .
La editorial reseña el libro del gran escritor portugués de la siguiente manera: “Un hombre parado ante un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Es el primer casó de una «ceguera blanca» que se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos en la ciudad, los ciegos tendrán que enfrentarse con lo que existe de más primitivo en la naturaleza humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio”. 
“Ensayo sobre la ceguera es la ficción de un autor que nos alerta sobre «la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron». José Saramago traza en este libro una imagen aterradora -y conmovedora- de los tiempos sombríos que estamos viviendo, a la vera de un nuevo milenio. En un mundo así, ¿cabrá alguna esperanza? El lector conocerá una experiencia imaginativa única. En un punto donde se cruzan literatura y sabiduría, José Saramago nos obliga a parar, cerrar los ojos y ver. Recuperar la lucidez y rescatar el afecto son dos propuestas fundamentales de una novela que es, también, una reflexión sobre la ética del amor y la solidaridad. « Hay en nosotros una cosa que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos», declara uno de los personajes. Dicho con otras palabras: tal vez el deseó más profundo del ser humano sea poder darse a sí mismo, un día, el nombre que le falta.

 

PARA LOS DE CIENCIA

José Antonio López, Virus: ni vivos ni muertos, Editorial Almuzara

    

Todo lo que siempre habíamos querido saber sobre los virus,  contado con amenidad: un viaje por la virología para conocer cuáles son los patógenos más peligrosos, las más recientes terapias antivíricas y el papel de estos agentes microscópicos en la evolución.
Según sus editores, este libro es una guía imprescindible para realizar el fabuloso viaje a través de la Virología, y conocer la historia natural de los principales patógenos que nos acechan, las terapias antivíricas de última generación, e incluso otros temas de candente actualidad científica relacionados con otros microorganismos como las bacterias, los protozoos o los nematodos. Con un lenguaje sencillo y riguroso, el profesor de Microbiología José Antonio López «JAL», célebre por su espacio radiofónico «Entre Probetas», nos desvela un mundo tan desconocido como fascinante para los amantes de la ciencia y la naturaleza.
¿Son los virus el eslabón perdido entre el mundo inerte y los seres vivos? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo se descubrieron? ¿Qué estrategias siguen para perpetuarse? ¿Son todos los virus seres deleznables? ¿Han influido en la evolución del ser humano, de animales o de plantas? ¿Se relacionan de alguna forma con las bacterias? ¿Cuánto tiempo y en qué condiciones son capaces de «sobrevivir»? Son las preguntas que se hace y que responde

 

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