INFORME ESPECIAL  

60 AÑOS - CONSEJO DE MÉDICOS DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA - CUARTA ENTREGA

60 años
Jirones de una historia para armar

LA SALUD EN CRISIS ATRAVIESA TODA LA VIDA INSTITUCIONAL

En esta nueva entrega, queremos hablar de un tema que prácticamente ha estado presente siempre en la vida de la institución. Podríamos titular algo así como la crisis permanente. Durante estos 60 años, han pasado distintos gobiernos, civiles y militares; han pasado promesas felices que jamás se concretaron; han pasado distintos proyectos o modelos económicos, pero la crisis de la salud y las condiciones laborales de los médicos permanecen. Ha sido, sin duda, una preocupación permanente de las distintas conducciones de la institución, con similares diagnósticos y similares discursos, siempre planteados desde el ámbito de la salud, desde un enfoque que no puede prescindir por cierto de un análisis político y económico de cada tema, pero no partidario. En el Consejo convergen colegas con distintas visiones ideológicas, incluso con diversos compromisos partidarios, pero tienen claro –y de allí su supervivencia como institución- que así como el Consejo no es un Gremio, tampoco es un Partido. Defender la dignidad profesional, reclamar lo justo, propiciar la equidad, fue, es y será una tarea de la institución. Y es lo que ha hecho, sin titubear,  en estos 60 años, propiciando el debate amplio, dispuesto a escuchar a todos, políticos y especialistas y, sin duda, principalmente a los propios médicos. (Luis E. Rodeiro).

El contexto de las políticas económicas, entre ajustes, salarios y condiciones de trabajo indignas, ha sido una constante en la historia de estos 60 años de vida institucional. Si uno hace un seguimiento de las ediciones de nuestra revista ETHICA puede acercarse a este crudo dato de la realidad. Las teorías y las prácticas políticas, económicas y sociales hegemónicas, en la mayor parte de todos esos años, están marcadas por una tendencia a la mercantilización de la medicina, en detrimento de la concepción de la salud como un derecho humano que debe ser asegurado. Principio básico que ha sostenido, desde su creación el CMPC.
   En el primer número de la Revista ETHICA, publicado en mayo de 1992, se hace mención directa a la entronización de la lógica del mercado como único modelo de crecimiento y desarrollo. Por cierto, “la medicina y los sistemas de salud han sido incorporados a este proceso”. Desde entonces, año tras año, se viene fijando posición frente a lo que se identifica -ya históricamente- como la crisis de la salud, que recae sobre los médicos, el personal de salud y por cierto, los pacientes.
   El CMPC, desde entonces, afirma que “la ética y la calidad de la atención médica deben ser fuertemente reguladas por entidades colegiadas no vinculadas a intereses económicos particulares” y con el protagonismo del Estado.
   La propia revista institucional, al cumplir su edición número 100, publicada en la Primavera de 2016, se propuso hacer una búsqueda de las ideas fuerzas del CMPC, a través de sus editoriales, donde se comprobó que la mayoría de ellos hacían -directa o indirectamente- mención a las condiciones económicas y a las políticas sanitarias, que determinaban las crisis interminables de la salud. Creo que bien vale tenerlas en cuenta, sumando otras declaraciones institucionales publicadas, a la hora de intentar una historia de la institución. Reproducimos algunos de sus conceptos, que transitan el camino del análisis, del reclamo y de la esperanza de un cambio, a modo de ejemplos:

Mercado versus medicina
“(…) la creación del mercado de la enfermedad, subproducto de las teorías económicas al uso, deforma seriamente el criterio profesional subordinando una profesión humanitaria por definición e historia, al imperativo económico de una contabilidad de hierro”.
ETHICA Nº 3, septiembre de 1992.


Hospital Público
“(…) La recuperación del Hospital Público es políticamente  prioritaria, y su transformación, sanitariamente estratégica y conceptualmente indiscutible e impostergable desde la órbita gubernamental, y desde siempre una responsabilidad del conjunto social”.
ETHICA Nº 16, noviembre 1995.

Los modelos económicos
“(…) Es un hecho irrefutable que los valores morales están a la cabeza de toda reflexión política o económica, y que en toda sociedad democrática lo que se discute en el fondo, es la manera de que la gente quiere vivir, y no la imposición del lucro como sistema de valores”.
ETHICA Nº 19, octubre 1966.

Los médicos y la crisis de la salud
“(…) La situación crítica del sector salud, no es una novedad. Es una asignatura pendiente, que de tanto en tanto estalla en conflicto, porque una y otra vez se pospone rendirla (…). El agravio generalizado, además de ser injusto, no resuelve la crisis. Los médicos de los hospitales públicos no son en general vagos ni corruptos. Las generalizaciones despectivas son una inadecuada forma de ataque que humilla y que cierra los caminos de diálogo. Es una forma de negar la realidad. Y de no asumirla como tal”.
ETHICA Nº 31, julio-agosto 1998.

La hora de la sociedad
“(…) Sin la incorporación de la sociedad no hay posibilidades de solución, no sólo en cuanto a la postergación social y económica de los profesionales de la salud, sino de la crisis del sistema en su conjunto. Si no se escucha a la sociedad, los funcionarios de los números y las estadísticas seguirán pensando que el reclamo médico es un capricho, una maniobra política o una deslealtad con los emprendimientos de renovación edilicia o la incorporación de recursos tecnológicos. Si no se escucha a la sociedad, la propia lucha gremial, a pesar de la justeza de los reclamos, pueden convertirse también en una falta de solidaridad con el hombre y la mujer de carne y hueso al que los médicos servimos…”.
ETHICA Nº 32, septiembre 7 octubre 1998.


A un año de la muerte de Favaloro
“(…) Su suicidio y las razones de su trágica determinación fueron una suerte de alarido, un grito de angustia e impotencia ante la enfermedad crónica del sistema de salud en la Argentina… Después de las lágrimas auténticas de muchos y de las lágrimas y los `mea culpa´ falsos de pocos pero poderosos, los médicos seguimos sintiéndonos -como decía Favaloro- los `mendigos´ de un sistema en crisis, que nos angustia, nos desvela y nos condena `a llamar, llamar, golpear puertas´ sin más respuestas que el silencio. Desde hace tiempo, digámoslo en voz alta, los médicos somos mendigos de los intermediario de la salud…
ETHICA Nº 45, agosto 2001.

Decimos: ¡Basta!!
“(…) Los médicos como parte de una sociedad agredida por el modelo de exclusión social, también hemos dicho basta, enarbolando la bandera de la dignidad y uniendo  nuestra voces al grito unánime de ¡Argentina! ¡Argentina! que retumbó a lo largo y ancho del país. Rechazamos, como la mayoría de los argentinos(1), la alternativa de violencia irracional y anárquica, pero manifestamos nuestra disposición de movilización y participación para que no se nos impongan políticas no avaladas por el pueblo. Reafirmamos que entre los cambios que exige la sociedad está la urgente modificación de los sistemas de salud, basados en el gerenciamiento, que se aplica en el ámbito nacional y provincial y que incluso se anuncian a nivel de municipios, como parte precisamente del modelo de economía de exclusión que los argentinos han rechazado en las históricas jornadas vividas…”.
ETHICA Nº 48, febrero de 2002.

Los “chivos expiatorios”(2)
“(…) Diversos funcionarios, tanto nacionales como provinciales, quizá con la finalidad de justificar su incapacidad para resolver los problemas o la falta de valor para afrontar los grandes intereses que lucran con la salud o, por último, por complicidad con sistemas que privilegian esos intereses, suelen buscar en los médicos y en los prestadores de salud en general los `chivos expiatorios´ de sus desatinos. El colapso  del sistema de salud jaqueado por la crítica realidad que envuelve al país, y la particular situación del PAMI y el IPAM, no puede seguir escondiéndose detrás de declaraciones que cargan el peso de la crisis en los médicos…”
ETHICA Nº 50, agosto del 2002.

Reclamos en un Día del Médico
“(…) En el Día del Médico, hacemos llegar a todos los colegas nuestra congratulación, y expresamos los anhelos y el compromiso de seguir bregando por la defensa de la dignidad profesional, por el reconocimiento de un honorario justo, el respeto de los criterios médicos por sobre los puramente económicos, condiciones laborales que nos permitan ejercer en plenitud nuestra profesión…”
ETHICA Nº 63, verano 2005/2006.


Distintas varas
“(…) nos enfrentamos a una realidad de salarios injustos, que se desarrolla en un escenario perverso, donde por un lado se nos exige compromiso con la sociedad, se elogia el altruismo médico, se hace referencia a nuestra vocación de servicio, se reclama nuestra actualización permanente, se nos pide en nombre del humanismo -que saben que profesamos- esfuerzos sobrehumanos, pero a la hora del pago se nos explota como trabajadores indefensos, se nos aplican contratos indignos, se nos amenaza con inseguridad laboral, se nos postergan los pagos, se nos aplican cláusulas verdaderamente leoninas, como se dice en el lenguaje de los trabajadores. A la hora de las exigencias somos servidores públicos, somos profesionales de un bien social. A la hora de las retribuciones somos un mero engranaje del negocio de la salud…”(3) 
ETHICA Nº  71, invierno de 2008.

La realidad y nosotros
“(…) Ante evidentes postergaciones económicas que afectan la dignidad, ante contratos leoninos que pululan en el ejercicio profesional, ante el vaciamiento de futuro que padecemos en distintas escalas, ante la sobre ocupación que demanda mantener una familia, ante las discriminaciones legales que favorecen la `industria del juicio´ de mala praxis, ante las dificultades parta acceder a la actualización permanente, no cabe ya la resignación, las lamentaciones, los diagnósticos…
ETHICA Nº 75, verano 2008/2019.

Honorarios médicos
“(…) El tema central lo ocupa, sin duda, las remuneraciones, lo que recibimos como retribución los médicos. No se trata de un problema nuevo… lo venimos padeciendo desde hace tiempo y es una deuda impaga… Desde hace años venimos señalando que lo que percibimos los médicos por nuestro trabajo es una herida abierta, que empaña cualquier otro logro en el área de salud…”
ETHICA Nº 81, primavera 2011.

No es fácil
“(…) No es fácil. Sentir el orgullo de ser médico y a la vez sostener una lucha desigual por ganarse la vida y disponer de mejores condiciones de trabajo. El orgullo de ser médico y el resignarse a aceptar un salario indigno, porque es una cuestión de supervivencia, de necesidad. No es fácil. Comprender que la medicina nos reclama una dedicación total: nueve años de estudios para recibirnos de médicos y lograr ejercer una especialidad; una actualización permanente, a través de cursos, seminarios, exámenes, etc. Y hacer un lugar para el desarrollo de nuestra vida humana, para renovar el amor de pareja, compartir con nuestros hijos, tener tiempo para las caricias, para la lectura, para todas esas cosas que debe alimentar al hombre o la mujer que está debajo del profesional y cuya plenitud es fundamental para que la medicina no sea una mera técnica…”(4)
ETHICA Nº 82, verano de 2011.

Solidaridad permanente
“(…) El permanente atraso en los honorarios médicos ha sido una preocupación permanente de Junta Directiva. Hemos sido solidarios con los colegas en lucha y seguimos impulsando la necesidad de recrear nuestra organización gremial. Desde nuestras atribuciones específicas hemos actualizado puntualmente el arancel mínimo de carácter ético y hemos impulsado su defensa por todos los profesionales, reclamando unidad, organización y solidaridad”. 

ETHICA Nº 94, otoño de 2015.

    Los análisis y los reclamos esgrimidos por el CMPC, a través de estos largos 60 años, son claros y categóricos. Se repiten, casi con las mismas palabras, en distintas coyunturas. Los textos que anteceden son sólo ejemplos. La base argumental del CMPC es la concepción expuesta desde siempre. Para la institución de los médicos de Córdoba, “la salud es un bien social, un derecho ciudadano, que debe regirse por los principios éticos de la solidaridad y por las posibilidades de acceso para toda la sociedad” (5). No obstante, existe la sensación que los debates sobre la salud pública se han vuelto una Torre de Babel, donde las palabras se confunden, pierden peso y se tornan inentendibles”.
    Para el Dr. Mario Daniel Fernández, como para la gran mayoría de los médicos, los sistemas de salud están atravesados por una concepción puramente economicista de la medicina”, que precisamente deja afuera a la salud y convierte a los médicos y a los pacientes con menos recursos,  en sus rehenes”.(6) 

(1). Hace referencia a la grave crisis institucional de diciembre y enero del 2001-2002.
(2). En el momento más álgido de la lucha contra el gerenciamiento de los sistemas de salud, que será un tema de esta historia.

(3). Texto firmado por el Dr. Mario Daniel Fernández, presidente del CMPC.
(4). Reflexión en el Día del Médico.
(5) y (6). Dr. Mario Daniel Fernández, revista ETHICA, de febrero de 2001.

Una búsqueda por distintos caminos

No fue solo reclamar

En estos 60 años, la crisis de la salud, fue abordada desde  distintos ángulos, disímiles perspectivas, convocando a economistas, a dirigentes políticos y de organizaciones sociales, buscando coincidencias y expresando el punto de vista de los médicos.
Un ejemplo de ello es la realización de un Seminario Nacional sobre Economía y Salud y Programas de Calidad Médica, que se llevó a cabo el 2 y 3 de junio de 1994, organizado por al CMPC, con la coordinación del Dr. Hugo Lussi, secretario de la institución, de la participaron distintas miradas. En dicha reunión, según la evaluación de la Revista ETHICA, destacaron las intervenciones de Salvador Treber, reconocido profesional, titular de la cátedra de Política Económica Argentina, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y presidente del Banco Central, en el periodo 1985-1986; de la Lic. María Moavro, docente de la UBA y del Dr. (en Derecho Y Ciencias sociales de la UBA) Horacio Tomás Liendo.
En ese marco, destaca el aporte de la Lic. Moavro, que el CMPC hace suyo en distintos documentos, cuando señala que “la oferta y la demanda de servicios médicos librada a la libre competencia no es aplicada ni en los sistemas económicos más liberales. Hay siempre una regulación”.

CRISIS Y CORRUPCIÓN

A la permanente denuncia sobre la crisis de la salud, se añade otra preocupación para el CMPC, que influye en la misma y es la corrupción, que a pesar de todos los reclamos, pervive, con distintas intensidades, en los sistemas sanitarios.
El 11 de mayo de 1993, la Junta Directiva, con la firma de todos sus integrantes, se ve obligada a publicar una solicitada en La Voz del Interior con el título Contra la Corrupción, que afirma categóricamente que “tiene el deber de subrayar que ha considerado a la corrupción en el plano social y particularmente en el sector de la atención médica como uno de los factores que impiden el normal desarrollo del ejercicio profesional dentro del marco ético que fundamenta esta profesión”.
Tras este planteo general, que la institución mantiene desde sus orígenes, señala puntualmente, que “refiriéndonos específicamente a los temas que son del dominio público, particularmente al convenio PAMI, creemos necesario precisar que dicho convenio solamente tendrá vigencia efectiva en la medida que los intereses de los beneficiarios sean coincidentes con un adecuado ejercicio profesional. El hecho reiterado de la presencia de intermediarios o como quiera llamárselos, cuya existencia es investigada en la Justicia Penal, es un elemento no sólo innecesario sino perjudicial a los fines éticos expuestos”. 
Añade la solicitada que el CMPC hace suyo el planteo de que los médicos y sus institucionesson víctimas y cómplices de un sistema que coercitivamente los obliga a acudir a sus servicios so pena de quedar excluidos de una importantísima fuente de trabajo”. Aclara que no se une a los ataques a los colegas, sino queconvoca a mantenerse  unidos en los reclamos y en la intención común para sacar de nuestro ámbito esa lacra social”.
Y no sólo fija su posición a través de la solicitada, sino que abre el debate a otras miradas, donde se puede leer definiciones categóricas como la del Cr. Salvador Treber que apoya el reclamo del CMPC, afirmando que “en el sector de la salud, la corrupción es un crimen social” o la del ex juez Miguel Rodríguez Villafañe que la define como “una enfermedad personal y social”.

Medicamentos, otra faz de la crisis

El tema de los medicamentos, en el marco de la crisis permanente de los sistemas de salud, ocupa un lugar destacado, la falta de equidad, en la medida que su acceso es difícil para una parte importante de la sociedad. Por eso ha sido un tema de preocupación y de debate, a través de la historia de estos 60 años. En abril de 1994, el CMPC –a través de su revista institucional (7)- señala que la facturación en conjunto de los laboratorios instalados en Argentina supera –con datos de 1992- los 3.500 millones de dólares y continúa creciendo. La consecuencia, según el Consejo, es que el gasto en medicamentos se eleva y que puede llegar al 60 %  del sistema de seguridad social. Situación ventajosa para la industria farmacéutica, que participa con un total de 56 % del producto bruto nacional. Se trata de un negocio de primer orden. Pero en la otra cara de la moneda, los maltrechos bolsillos de la población sufren las consecuencias directas. Con el agravante, que “esta poderosa industria está sometida, con mayor intensidad a los designios mercantiles y tecnológicos de los países más desarrollados”.
En la edición Nº 35 de la revista ETHICA (junio de 1999), por ejemplo, se da cuenta de un debate organizado por la institución sobre el tema. El Dr. Roberto Lugones, en ese tiempo miembro de la conducción de la Confederación Médica de la República Argentina (COMRA), tras presentar un cuadro de la evolución en los precios de los medicamentos, concluye que son altamente preocupantes las dificultades creciente que la población tiene para acceder, económica y geográficamente, a los medicamentos, que no es muy diferente a la realidad de nuestros días. Pero no solo el costo, que afecta el ejercicio profesional, sino la falta de control, en cuanto a su seguridad y eficacia.
Por su parte, el Dr. José Pérez Cortés, también integrante de la COMRA y miembro de la Comisión de Medicamentos del CMPC, se pregunta –y nuevamente sirve de ejemplo- su aporte: “¿es moralmente aceptable que en la Argentina se hayan aceptados precios abusivos en drogas que son útiles para salvar vidas de pacientes en riesgo, como la estreptoquinasa, cuyo costo en nuestro país es cercano a los $800 mientras que en el exterior cuesta mucho menos?”.  La afirmación falsa de que los medicamentos están al alcance de las manos, dice el investigador, cuando la realidad afirma que “no de  todas las manos”, se debe al dogmatismo mesiánico de suponer que el mercado lo controlaría todo y a la eliminación del  rol regulador del Estado, con la liberación de precios de los mismos. 

(7). Revista ETHICA Nº 11, abril de 1994.

Palabras de presidentes del CMPC

La valija de Chaplin

El 27 de diciembre de 1995, el presidente del CMPC, Dr. Alberto Sassatelli, en una nota  donde expresa la opinión sobre la política de recortes permanentes en el área de salud, invoca una gráfica descripción de las mismas: “En una disertación, el destacado economista Salvador Treber, utilizó para referirse a los sucesivos recortes presupuestarios, imágenes extraídas de una película de Charles Chaplin, en la que trataba de introducir en una valija más ropa de la que podía contener. Al no lograr su cometido, con una tijera elimina el excedente. Aliviado, logra cerrar la valija y llegado a destino, descubre que la ropa en ella contenida era inservible por los tijeretazos propinados. Para recortar, añade,  se hace necesaria cierta dosis de criterio… Si el criterio elegido consiste en adecuar las necesidades sanitarias a las disponibilidades económicas, es evidente que el derecho a la salud no puede tener existencia jurídica y por tanto la equidad y la solidaridad son reemplazadas por la salvación individual y la atención de la salud estará en función directa de la capacidad económica de cada individuo”.

 

La gran paradoja

El 12 de abril del 2000, el Dr. Mario Daniel Fernández, presidente del CMPC, escribe en La Voz del Interior veinte puntos de reflexión sobre la realidad. Entre esos puntos afirma que “la realidad del médico ha cambiado drásticamente. Las características  que definían  a la medicina como una profesión liberal, quedaron atrás irremediablemente. Ahora somos parte de una concepción economicista de la medicina, entendida como un mero producto de mercado”. Y añadía: “La concepción humanista de antaño fue reemplazada por una consideración predominantemente comercial, que se rige por las leyes de la oferta y la demanda, los conceptos de costo-beneficio, la competencia, la concentración, la publicidad, el marketing, etcétera”. En dicha nota advierte que “el médico vive una cruel paradoja: prosigue siendo indispensable ante el paciente y su entorno social, tiene un valor infinitamente mayor que cualquier equipo tecnológico  pero, en el presupuesto de asistencia médica está totalmente desvalorizado. Solo tiene escasa importancia como elemento de costo… La gran mayoría de los médicos se encuentra en estado de indefensión  frente a la nueva realidad. Solo les queda pelear con desesperación por tener acceso al mercado prestacional, en condiciones totalmente desventajosas. Esta situación permite a las empresas médicas y al Estado bajar cada vez más los costos de la asistencia profesional, demorar los pagos, realizar quitas improcedentes e ignorar el honorario ético…”

 

El duro camino del “pluriempleo”

El Dr. Andrés de León, presidente del CMPC, en distintas declaraciones a la prensa (8) con motivo de la pandemia del Covid / 19, se refirió a la realidad económica que padecen los médicos, desde antaño, agravada por el marco de la situación actual: “Los salarios que se pagan tanto en el sector público y privado del sistema de salud, resultan indignos. Es un problema que se arrastra. Entre otras cosas, hace 20 años que venimos con un deterioro en la salud pública y privada en la provincia. Desde que la salud pasó a ser manejada como un negocio económico, fue un punto de inflexión para que prepagas, obras sociales sindicales, etcétera, ganaran más dinero con base en el honorario de los profesionales… Si usted tiene una profesión que es altamente desgastante, que produce el síndrome de 'burnout, que llega a su casa después de 24 horas que está en la terapia y no tiene ganas de nada, y le van a pagar una miseria y tiene que conseguir dos o tres trabajos: uno en la parte pública, uno en parte privada y debe hacer las guardias no un día y descansar tres, sino día de por medio para poder llegar a fin de mes y cuando uno ve esa realidad, cuando se está formando, dice bueno, yo esta realidad no la quiero para mi vida y hay cada vez menos especialistas porque tienen que tener una gran vocación para dedicarse a esto…” Añade datos concretos: “Según datos del Consejo de Médicos, el 80 por ciento de los matriculados en Córdoba tiene más de un empleo. Son 15.270 profesionales (sobre un total de 19.032) que están inscriptos con “matrícula A”, es decir, se desempeñan como autónomos en el sector privado, aunque también puedan llegar a tener un trabajo estable en un hospital o clínica. El 10 por ciento restante (3.762 matriculados) está inscripto con “matrícula C”, esto es, trabajan únicamente en relación de dependencia: un hospital, clínica o ambulancia. Por último, una encuesta realizada por la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (Fepuc) reveló que el ingreso promedio de los profesionales cordobeses era de 55.575 pesos antes de la pandemia. La cifra representa un 38 por ciento de aumento, en relación con agosto de 2019. Según la Caja de Jubilaciones, Pensiones y Retiros de Córdoba, la remuneración promedio de un empleado de la administración pública de la Municipalidad de Córdoba es de 122.077 pesos. Un empleado de EPEC recibe en promedio alrededor de 130 mil pesos y el sector de magistrados y funcionarios del Poder Judicial cobra en promedio cerca de 247 mil pesos, a lo que debemos agregar que gran parte de los médicos de Córdoba son monotributistas, por lo tanto en este marco de la pandemia vieron reducidos sus ingresos”. 

 

(8). Tomadas  de las entrevistas de Cadena 3, Fernando Genezir y Adrián Simioni y de Alfredo Guruzeta, en el programa Con Sentido Común, de Canal 7 de Córdoba.

 

RECORDANDO AUTORIDADES

1982-1985

Junta Directiva

Dr. Carlos E. Vidal   
Presidente  
Dr. Osvaldo Magri   
Vice-Presidente 
Dr. Gustavo Dellamaggiore  
Secretario  
Dr. Enio Rocha   
Tesorero  
Dres. Jorge Zambrana / Manuel Battan Carabajal  
Vocales Titulares  
Dres. Robert Dutto / Hector Vicente / Eduardo Benavidez   
Vocales Suplentes  


CONSEJO DE DELEGADOS
Dr. Emilio Amato  
Presidente 
Dr. Antonio Capra  
Secretario

1985-1988

Junta Directiva

Dr. Gustavo Dellamaggiore  
Presidente  
Dr. Héctor Vicente  
Vice-Presidente 
Dr. Alberto Sassatelli  
Secretario  
Dr. Roberto Sayago    
Tesorero  
Dres. Jorge Zambrana / Pedro Saracho Cornet   
Vocales Titulares  
Dres. Carlos Fragetti / Alberto Garcia / Francisco Fernandez 
Vocales Suplentes  


CONSEJO DE DELEGADOS
Dr. Emilio Amato   
Presidente 
Dr. Juan José Feijoo Osorio   
Secretario

_botonregresar.png
_botondescargar.png