INFORME ESPECIAL  

60 AÑOS - CONSEJO DE MÉDICOS DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA - QUINTA ENTREGA

60 años
Jirones de una historia para armar

El ingreso de la Bioética en la praxis médica

El surgimiento de la Bioética como disciplina significó un cambio profundo en la praxis médica, planteando una revisión y una asunción de valores nuevos, tanto desde el punto de vista filosófico como moral e incluso político en su máxima expresión. Como tal, ponía en tensión los viejos conceptos y  prácticas de la medicina, conformando además un espacio de articulación interdisciplinario con distintos campos y sectores importantes de la sociedad civil. La salud ya no era un tema privativo de los médicos. El Consejo de Médicos no podía estar ausente de los debates que despertaba y de los posicionamientos que  exigía. En esta entrega hacemos un recorrido por los momentos cumbres de su inclusión en el Consejo y recuperamos reflexiones y encuentros de un debate que nunca pierde vigencia. Hacemos  hincapié en el II Congreso de Ética Médica organizado por el CMPC, que tuvo una gran repercusión y que de alguna manera fue un punto de partida de la reflexión sostenida a través de estos 60 años de vida. A lo largo de su historia, el CMPC ha demostrado estar siempre a la altura de los debates que hacen a la relación de la medicina con la sociedad. La bioética, sin dudas, es uno de los temas más transversales en esta relación necesaria, ya que recupera distintas dimensiones de lo social e incurre en posicionamientos fundamentalmente a la hora de la práctica médica. Recurrimos a esa historia. Para la presente nota hemos contado, con la autoría de Rodrigo Savoretti y el apoyo de Cecilia Fernández, en la búsqueda de datos y documentos. (Luis Rodeiro).

La trascendencia de un Congreso

Uno de los hechos más significativos en esta historia del CMPC, fue el II Congreso Nacional e Internacional de Ética Médica desarrollado entre el 9 y 12 de Octubre del año 1997, que a diferencia del primero (1), incluyó el Simposium Nacional de Ética y Política, lo que le dio una gran repercusión y puso en el debate público la bioética como tema de investigación y debate. Ambas propuestas se realizaron en el Complejo Hotel de la Cañada, que reunió a más de trescientos profesionales de la salud, el derecho y la comunicación. La inauguración contó con la presencia del vicegobernador provincial, Luis Molinari Romero; del ministro de Salud, Enrique Borrini; del secretario de Salud Municipal, Hugo Juri, y del director del Programa de Bioética de la Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud (OPS-OMS), Julio Mont Momberg. El Congreso fue presidido por Alberto Sassatelli, titular del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba.
Las grandes cuestiones vinculadas a los principios de la bioética, los derechos de los pacientes, la ética de la investigación científica, el consentimiento informado, la tecnología reproductiva, la justicia sanitaria, fueron abordadas desde distintas perspectivas disciplinarias, epistemológicas, sectoriales e ideológicas. El Congreso fue fundamental para impulsar el diálogo profesional y ciudadano con respecto a la ética médica y su necesaria vinculación con sectores políticos, mediáticos y de distintos campos de las ciencias sociales. “Una medicina sin compromiso moral corre el riesgo de convertirse en una joya técnica, una práctica comercial, ya que pierde su esencia. La bioética es la disciplina que sirve de puente entre la cultura de las ciencias y de las humanidades. Constituye una revolución que sirve para repensar la medicina en el umbral del tercer milenio", manifestaba Sassatelli al dejar inaugurado el Congreso. La ciudad de los doctores comenzaba a debatir en el centro de su metrópolis, el desarrollo de la ética médica desde todas las perspectivas posibles.
El intendente de la Ciudad, Rubén Américo Martí, dejó inaugurado el I Simposium de Ética y Política, que dio cita a una gran pluralidad de sectores políticos, ávido de escuchar y participar, que colmaban la sala de conferencias. Participaban del panel principal, Octavi Quintana Trias (España); Giovanni Berlinguer (Italia); el diputado nacional (FREPASO), Carlos Álvarez; el presidente del Comité Nacional del radicalismo, Rodolfo Terragno; el senador nacional (P.J), José Manuel De la Sota.
En las palabras de presentación de los panelistas, el intendente capitalino decía: "No podemos entender la política fuera del marco ético, ya que tarde o temprano se convierte en algo lamentable". Luego de la disertación de Quintana Trias, quien analizó la política desde la óptica del liberalismo y del socialismo, hizo uso de la palabra Berlinguer, ex diputado y senador por el Partido Comunista Italiano. A su turno, el diputado Álvarez expresó que el debate entre dirigentes planteado en el congreso es un tema "oportuno", ya que en Argentina "la ética y la política han sido un matrimonio desavenido. Vivimos en una suerte de pragmatismo salvaje, falta un soporte de valores, hay una crisis de los grandes relatos, es una etapa donde no hay verdades absolutas que dan pie al relativismo moral del todo vale", enfatizó el legislador. Por su parte, el entonces senador nacional De la Sota remarcó la necesidad de reconciliar la política con la ética porque la gente piensa que los políticos son "mentirosos". Por último, Terragno expresó que "el objeto de la ética médica o política es el deber", y aseguraba que "juega un papel insignificante o nulo en la política contemporánea”. Calificaba a esta pérdida de la noción del deber, como “un retroceso a estadios muy primitivos del pensamiento político”, y afirmaba que “la gran misión moral de los dirigentes en la actualidad es reproducir este concepto”.
En la temática más estrechamente ligada a la medicina, se abordaron las transformaciones de la bioética desde sus comienzos en la década del 70’, hasta el momento en el que se desarrollaba el encuentro. Una de las figuras más comprometidas con la ética sanitaria, el profesor Henk Ten Have (Holanda), expresaba: “La bioética como disciplina no es tan nueva porque la ética siempre ha formado parte de la historia de la medicina, más bien es una nueva fase, un nuevo estadio en esta historia". José Alberto Mainetti, Marcos Meeroff, Oscar Esquizabel y el presidente del CMPC se sumaron al debate encabezado por Ten Have y profundizaron aún más en temas específicos como la crisis sanitaria global, la procreación asistida y la bioética misma. Al abordar el tema de la terminalidad de la vida, Mainetti, doctor, filósofo e investigador argentino, decía que la misma se ha transformado en "un problema para la sociedad", ya que "el dolor, la vejez y la muerte son tres realidades que se presentan de manera cada vez más salvajes y contienen además de la carga real otra simbólica". Aseguró que esta problemática no se resuelve con un modelo de bioética "sino con una ética del cuidado” y bregó por “un modelo que atienda no al triunfo de la técnica sino al reconocimiento de la finitud humana"
Consultado por la bioética en la Argentina, Mainetti respondía: “la bioética llega como un nuevo movimiento, con la característica de una cultura como es la norteamericana, en un momento histórico tan particular como es la década de los 60’. Lo que tratamos de hacer en Argentina es adaptarlo a nuestra cultura ya que así podríamos conformar un discurso y una práctica más acorde a nuestra realidad”. Según su visión en Argentina y en Latinoamérica se tienen problemas distintos, propios. “Tenemos el problema de la pobreza, de la precariedad, de la mala conciencia de los recursos sanitarios, etc. Eso es común a todos los países latinoamericanos. No podemos quedarnos en una ética preventiva, para de alguna manera dirimir conflictos de carácter jurídico. La ética tiene que calar más hondo en la praxis médica y en la cultura civil”.
El reconocido especialista manifestó su creencia que la bioética será un movimiento importante, en la medida en que sepamos hacer de esto una cultura, porque en definitiva la propuesta de la bioética es una cultura. No es estrictamente una moral médica, sino que responde a la moral civil. Entonces es bueno que la gente se haga cargo del problema, por ejemplo, de responsabilizarse por los actos médicos, de rechazar o aceptar los tratamientos o aceptar morir dignamente. Esto acompaña un cambio sanitario que se hace cada día más imprescindible.
El debate fue ampliando su dimensión social y un tema que atrajo la atención de los asistentes fue la Reproducción Asistida (RA). Oscar Esquizabel, profesor de filosofía y colaborador de la Escuela Latinoamericana de Bioética, respondió lo siguiente cuando fue consultado si esta técnica generaba una “nueva moralidad”: “Por sí mismas, las técnicas de RA no crean una nueva moralidad. Deben insertarse en un nuevo modo de entender la familia, la procreación misma, que de alguna manera está perfilándose a través de un modo moderno o contemporáneo de la vida. Por ejemplo, los países centrales progresivamente van produciendo procesos de privatización de la vida, en que cada vez hay más individuos que viven solos. Ya en la vida familiar, el matrimonio como tal está perdiendo su entidad. Esa ya es una nueva concepción de la moralidad por decirlo así. No una moralidad en el sentido del deber pero sí en las formas de vida”
Sobre la maternidad subrogada, el profesional aseguraba: “no se trata de rechazar las tecnologías de reproducción asistidas sino rechazar la maternidad subrogada porque es la gestación como objeto de contrato donde los valores de la gestación maternal son subvertidos, lesionados, perdidos”
Algunos de los temas más importantes abordados en el Congreso fueron sin dudas, el derecho de los pacientes, el principio de justicia y el rol del periodismo. En sus abordajes participaron personajes como Pedro Hooft, Domingo Viale, Nelson Castro, Miguel Clariá, Miguel Kotow, etcétera. 
El derecho de pacientes fue el tema que marcó las actividades de la mañana en la tercera jornada, a través de la disertación de Berlinguer sobre la incorporación a la medicina del principio de autonomía. Un panel de discusión compuesto por Susana Vidal, quien se refirió a algunos aspectos de la práctica clínica, Cristina Donda, a los filosóficos, Manuela Cabezas de Oviedo, a los de salud mental y Horacio Bordenave, a los jurídicos, redondeó las disertaciones precedentes con una óptica local y alimentó el posterior debate.
El Congreso fue un hecho político inédito por su carácter interdisciplinario y por la calidad de sus participantes nacionales e internacionales. Logró poner en la agenda pública a la bioética y atrajo la discusión política respetando la pluralidad de posturas. Y, sin duda, abrió la puerta para su incorporación a la práctica. Desde entonces, La Comisión de Bioética del CMPC, ha jugado un papel importante en la vida institucional.

1. El primer congreso, organizado por el CMPC, se realizó el 13, 14 y 15 de Agosto de 1992, donde se analizaron temas como los fundamentos filosóficos de la ética médica; principios éticos sobre la vida y la muerte; afecciones de alta contagiosidad y discriminación social, los problemas de la investigación y tecnología médica, desde la ética; el ejercicio profesional. Especialmente invitados estuvieron presentes H, Fuenzalia (Whashinton); O. QuintanaTrías (España) y especialistas nacionales como J.A. Mainetti, G. González García; G. Klimovsky, Aldo Neri y los cordobeses R. Bergoglio, S. Bergman, R. Rodríguez, entre otros.

Los Comités Hospitalarios de Bioética (CHB)

El CMPC supo desde un principio reconocer la importancia de la ética médica en la práctica profesional, como también abrirse al debate sobre cómo bajar a la realidad lo que se debatía en congresos y distintos encuentros nacionales e internacionales sobre el tema. Uno de los abordajes que mayor atención generó entre los galenos, en ocasión del Congreso fue el de los Comités Hospitalarios. El Consejo se hace eco de estos espacios innovadores a través del Curso Introductorio a la Bioética, dictado por el Doctor Norberto Cragno en agosto de 1994.
“La aparición de esta figura institucional que es un Comité de Bioética tuvo su origen en la problemática incorporada sobre nuevas tecnologías médicas y una nueva conciencia social orientada hacia las acciones médicas. Esto ocurrió en Norteamérica a principios de la década del 70’. En su comienzo los Comités se constituyeron en foros de discusión y realmente son foros de discusión, y de consulta para evaluar las distintas opciones terapéuticas aplicables a determinados pacientes”, recordó el doctor Cragno. “Posteriormente se transformaron en grupos interdisciplinarios que se ocupan de la docencia, de la investigación y de la consulta de casos entre los hospitales frente a problemas o dilemas morales”, relataba el profesional ante un nutrido público de médicos que oían con profunda atención aquella novedad que empezaba a tocar tierra cordobesa.
La idea de la implementación de los Comités Hospitalarios en Córdoba, de la que el CMPC se convirtió en su promotor, surge “en un contexto donde se han producido en el campo de la salud una serie de transformaciones que han determinado importantes cambios en los modelos sanitarios tanto a nivel de la organización de los sistemas de salud como en el terreno mismo de la realización clínica con el paciente”, afirmaban la Dra. M. Vidal y el Dr. Eduardo Scozzari en un informe sobre el tema publicado  en la Revista ETHICA Nº 30, correspondiente a mayo-junio de 1998.
Con el afán de ser coherente con este contexto y estas nuevas demandas donde prevalezca el derecho del paciente a participar en las decisiones sobre su salud, los Comités Hospitalarios “han sido propuestos como instrumento de cambio, estructuras intra-institucionales de conformación interdisciplinaria que, contando con formación en metodología de toma de decisión en ética clínica, podrán asesorar y proponer caminos alternativos en referencia a estas problemáticas”, expresaban los galenos. Los Comités Hospitalarios de Bioética CHB) comenzaban a ser presentados como los modelos propuestos para dar respuestas en este sentido y construir modelos locales a partir de la propia realidad institucional y social de Córdoba. Con la aclaración de que el problema no se agota en tener Comités Hospitalarios de Bioética que asesoren en la resolución de casos clínicos que encierran un conflicto ético, función por excelencia de los CHB, sino que siguiendo a Mainetti, dichos comités forman parte de un ‘programa de reforma social’ y tienen objetivos vinculados no sólo al nivel de la Ética Clínica sino también al político-cultural. 
Con un diagnóstico de las distintas experiencias implementadas en otros países y reconociendo las condiciones propias del territorio cordobés, se implementa –con participación activa de la Comisión de Bioética del CMPC,  en diciembre de 1996, desde el Área de Capacitación en Servicio del Departamento de Capacitación y Docencia del Nivel Central, una estrategia para el desarrollo de Comités Hospitalarios de Bioética en cada Hospital dependiente del Ministerio de Salud, entendida como un proceso. Los objetivos generales de estas comisiones eran la autoformación intensiva, difusión y capacitación institucional sobre Bioética, adquirir experiencia de carácter éticos y en estrategias de análisis y procedimientos de toma de decisión en cuestiones dilemáticas que surjan en las prácticas de salud, difundir normativas éticas internacionales y nacionales, detectar áreas y temas de investigación. 
Un proceso que se proponía culminar en una Red Provincial de Comités y Comisiones Hospitalarias de Bioética, en cuyo seno se convocara a todos los grupos hospitalarios que se encuentren trabajando en Bioética Clínica. No solo dependientes del Ministerio sino de otras dependencias del ámbito público y privado, concluía el informe especial.  
Un proyecto ambicioso que se concretó. En la actualidad esa Red sigue conformada y su participación es bien nutrida, ya que la Provincia de Córdoba cuenta con 13 Comités Hospitalarios de Bioética. Y también con un espacio estatal específico, el “Área de Bioética”, donde se discute, reflexiona y ejecutan políticas referidas a la ética médica. 
En plena pandemia, el coronavirus ha instalado nuevamente la importancia de la bioética en el derecho a la salud. El CMPC ha organizado las jornadas provinciales de bioética, muy ligada a los CHB. Se ha puesto mucho empeño y compromiso en un área de suma importancia por lo trascendental que implican las decisiones allí tomadas con respecto a la salud y la vida de la ciudadanía, más aún cuando hay un virus nuevo y letal enfermando cada vez a más y más seres humanos. También en este último tiempo se ha trabajado con respecto a las pautas para el acompañamiento de pacientes en situación de últimos días y pacientes con condiciones especiales en contexto de pandemia por Covid-19.
Con participación del CMPC,  el año pasado se conformó el "Comité de Ética y Derechos Humanos en Pandemia Covid-19", que busca asesorar sobre las implicancias éticas en la salud pública. La resolución establece criterios para guiar un proceso de toma de decisiones con enfoque en Derechos Humanos que contempla el respeto igualitario, la no discriminación por razones que no sean médicas, transparencia, comunicar con claridad y sintetiza criterios de solidaridad, justicia, razonabilidad y factibilidad. 
Cada centro de salud tiene su propio Comité de Bioética que define cómo elegir a un paciente por sobre otro cuando la oferta de respiradores es menor a la demanda. También permite definir quién ingresa o a quién se le retira el soporte. “No deberíamos permitir que ninguna persona muera sola” fue la frase que sintetizó el encuentro realizado en septiembre del año pasado entre la Comisión de Bioética del CMPC, la Red Provincial de Comités Hospitalarios de Bioética de la Provincia de Córdoba, el Área de Bioética del Ministerio de Salud, un grupo de especialistas en cuidados y medicina paliativa, la fundación FEIB y el grupo de expertos que redactaron las recomendaciones bioéticas publicadas por el COE Provincial. 
Dentro de lo posible, no es fácil, pero sería importante estiman que “las instituciones cuenten con equipos de cuidados integrales (paliativos) y con equipos de soporte espiritual y duelo. La atención que se debe proporcionar a todos los/las pacientes, y sus familias, cuidadores o allegados, especialmente a los más vulnerables, debería incluir, siempre que sea posible, medidas que permitan el acompañamiento de un familiar/cuidador/allegado, asistencia psicológica y acompañamiento espiritual (confesional o no confesional) si así lo desean”, brega el documento vigente. 

Derechos del paciente, un paso adelante en la práctica médica

"Un nuevo capítulo en la relación médico-paciente comienza a desarrollarse con intensidad: los derechos de los pacientes”, advierte el comienzo de una publicación sobre el tema, publicada en esta revista en el año 1994. Y continúa: “Si bien este aspecto tiene vigencia desde el principio de las culturas, el mismo no adquiere carácter relevante hasta la formulación concreta por distintos sectores de la sociedad”
   Los derechos de los pacientes comenzaban a ganar terreno en la agenda pública y obviamente el CMPC no era ajeno a la discusión. Reconociendo su trascendencia, ese mismo año se decidió, a través del Comité Controlador de la Medicina Legal, organizar unas jornadas referidas al tema en cuestión. “Es allí donde los elementos propios de la democracia pasan a integrarse con características específicas en la relación médico-paciente y es donde comienza a hablarse de derechos”, bregaba el discurso inaugural de aquél encuentro. Tomando como base la declaración de Lisboa (1981) en donde el paciente tiene derecho a elegir libremente a su médico, a morir con dignidad, a aceptar o rechazar el tratamiento elegido por el médico, entre otros; como también adhiriendo a la declaración de derechos del paciente por parte de la Asociación Americanas de Hospitales y a la declaración de los Derechos Humanos por parte de la ONU, los galenos cordobeses reflexionaban y debatían sobre el giro del modelo paternalista -en plena retirada-, que consistía primordialmente en un médico autoritario que era autoridad máxima, cuál padre-hijo, a un modelo autonomista, impulsado luego de la Segunda Guerra Mundial, donde el paciente adquiere un nuevo lugar en la relación y sus opiniones, deseos y decisiones son respetadas reconociendo sus derechos como sujetos protagonistas del derecho humano a la salud. La autonomía y el consentimiento informado, sobresalen como conceptos y derechos fundamentales a la hora de desarrollar la relación médico-paciente en el marco de la salud. 
La Comisión Nacional de Bioética, que surgió como fruto directo del II Congreso de Ética Médica organizado por el CMPC, y que funciona bajo la jurisdicción del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, se encontraba estudiando una declaración propia de los derechos de los pacientes en aquellos años. Pero es recién en el año 2010, bajo el gobierno de Cristina Kirchner, donde a través de la Ley 26 529, denominada “Derechos del paciente”, se regulan estos derechos en cuanto a la autonomía de la voluntad. Se legisla sobre la información que el médico debe dar y que el paciente tiene que recibir y respecto de la documentación clínica.


Interrupción voluntaria del embarazo 
Sin dudas, uno de los temas que más ha generado discusión y prolongados debates en el seno de la sociedad argentina y por supuesto en el CMPC, es el aborto. Tras una masiva presencia en las calles por parte de las mujeres y las disidencias sexuales, el Congreso de la Nación sancionó la Ley Nº 27.610 de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que entró en vigencia el 24 de enero de este año. 
“El Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba, como integrante del Consejo Federal de Entidades Médicas Colegiadas (Confemeco), comparte las conclusiones de la reunión nacional celebrada en Córdoba, el 8 de junio pasado, en la decisión de no realizar una declaración oficial, ya que Confemeco respeta la postura ideológica individual que puedan tener los colegiados a nivel país, respecto de la problemática planteada. Confemeco respeta la objeción de conciencia individual y debidamente expresada ante los colegios y/o consejos correspondientes, por parte de los profesionales médicos”, expresaba el CMPC en el año 2018 cuando la Ley IVE obtenía media sanción del Senado de la Nación. 
El Consejo trabajó en la constitución de una comisión de análisis del tema del aborto poniendo énfasis en la objeción de conciencia. “Luego de la discusión social y legislativa sobre la despenalización del aborto, que tantas controversias ha traído consigo y que demandó que se protocolice el accionar ante la presencia de posibles abortos no punibles, que muchas veces resultan cuestionables por algunos profesionales médicos, es que se confeccionó un modelo de objeción de conciencia para ser utilizado por los médicos que por razones de índole moral, religiosa o de su propia convicción hipocrática no están dispuestos a realizar interrupciones legales del embarazo” (3), manifestaba el 7 de enero del corriente año y proponía un modelo de ficha de objeción de conciencia, así como el protocolo sobre consentimiento informado que se puede encontrar en la web institucional (Sección Noticias). 

Muerte digna: otro debate permanente 
La muerte siempre ha sido un tema existencial muy controvertido que ha generado debates de lo más diversos, especialmente cuando se trata de la “muerte digna” y de la eutanasia. En sociedades religiosas como las latinoamericanas, el debate nunca deja de teñirse de moralidades, valores occidentales y discusiones entre sectores conservadores y progresistas. Pero el tema, específicamente en el ámbito de la medicina, va mucho más allá, porque finalmente son los médicos y los pacientes, quienes habitan la praxis del tema en cuestión. Aunque a veces se mezclen, muerte digna y eutanasia son dos conceptos distintos. El primero de ellos es un derecho en la Argentina, amparado por la Ley 26.742 de Derecho al Paciente que modificó la ley 26.529, sancionada en 2010 así como el artículo 59 del código civil. El segundo ha generado mucho mayor debate por el hecho de que son los galenos quienes “inducen” a los pacientes terminales a “morir dignamente”. Esto ha traído consigo un mar de preguntas, reflexiones y toma de posición entre los propios médicos. En una publicación del año 1996, ya se publicaba en Éthica un artículo titulado “en torno a la muerte digna” del escritor y periodista Luis Marcos Rojas (4), donde se relataba -en síntesis- lo siguiente: “conservar a una persona viva mediante un sinfín de artefactos y sistemas de sostenimiento que permiten mantener ilusoriamente las funciones vitales, sin considerar sus sentimientos ni deseos, es una forma de idolatría tecnológica que niega cruelmente la condición finita de la existencia humana, a cambio de una aventura faustiana a costa del moribundo”
Como podemos percibir, el tema calaba hondo al interior del CMPC, y las posiciones divergentes fueron limando asperezas con el pasar de los años y las distintas experiencias con respecto al tema. Y claramente la bioética, estaba y está involucrada de lleno en esta cuestión. Sin ir más lejos, el Comité Hospitalario de Bioética del Hospital Municipal de Urgencias, con el Dr. Carlos Soriano, miembro de la Comisión de Bioética del CMPC, a la cabeza de la Comisión creada para tal fin, elaboró un libro donde se exponen 26 pautas a tener en cuenta por profesionales de la salud y las familias de los pacientes, para ayudar a tomar decisiones correctas con el propósito de lograr una muerte más humana. “El presente texto asume el coraje teórico y práctico de abordar la difícil situación que le cabe enfrentar al personal sanitario que ha de tomar decisiones en el límite de la vida de los pacientes a su cargo. Esta Guía para la adecuación del esfuerzo terapéutico se hace cargo de una apuesta: como texto práctico, toma la forma de un conjunto de inquietudes y sugerencias que pretenden ayudar a tomar decisiones correctas, con el afán de lograr que cuando la muerte advenga, la humanidad y la dignidad del paciente sean preservadas”, reza uno de los prólogos a cargo de la Lic. Cristina Solange, vicerrectora de la maestría de Bioética de la UNC. 
La ley provincial de muerte digna sancionada en 2016, que apuntaba a establecer el derecho a decidir en forma anticipada la negativa a someterse a tratamientos o procedimientos médicos que impliquen un encarnizamiento terapéutico, quedó –para la Comisión de Bioética del CMPC- atrasada con respecto a las reformas incorporadas en el nuevo Código Civil y Comercial. 
En agosto del mismo año, en una reunión entre el CMPC y la Comisión de Salud de la Legislatura Provincial, la Comisión de Bioética fijó posición sobre el desconocimiento de los cordobeses de las Leyes de Muerte Digna y reclamó la urgente revisión y modificación de la Ley Provincial 10.058, para adecuarla a las reformas incorporadas en el nuevo Código Civil y Comercial. En aquella oportunidad se solicitó adecuar la ley 10.058 a lo que dice el nuevo Código Civil modificado, que establece de acuerdo a la ley nacional de muerte digna “que todo paciente podrá rechazar cualquier terapia física o biológica con o sin manifestación de causas, inclusive aquellos tratamientos de hidratación y/o nutrición, cuando por ello se prolonga un estado terminal, irreversible o incurable”, afirmó el doctor Carlos Soriano, en representación del CMPC. El reclamo encontró recepción positiva por parte de los legisladores, integrantes de su Comisión de Salud.
De este modo, la nueva norma aprobada establece, así, que las medidas mínimas ordinarias que deben ser mantenidas en todos los enfermos son “las acciones tendientes a suministrar higiene y curaciones al paciente en etapa terminal”. De esa manera se sustituye el texto original (inciso g, artículo 5°) que disponía que siempre se debía suministrar “hidratación, higiene, oxigenación, nutrición y curaciones” al paciente terminal. Un logro del Consejo de Médicos.

 

2. Ethica Nº 8. Informe del Dr, Hugo Lussi, secretario de Junta Directiva del CMPC.

3. El modelo puede ser consultado en la Página Web institucional  (www.cmpc.org.ar)
4. Revista Ethica Nº 18, julio de 1996.

Una decisión temprana

La incorporación temprana del Consejo de Médico a la problemática y los debates que plantea la Bioética, se pone de manifiesto en la creación de la Comisión, en el año 1994. Los avances en estos 27 años son notorios y la institución ha estado presente siempre. En su versión original estaba integrada por el Dr. Alberto Sassatelli, como presidente que a la vez era el titular de Junta Directiva, del Dr. Roberto Sayago, como secretario y por los doctores Hugo Vilarrodena, Liliana Maldonado, Raúl Alasino y la licenciada Cristina Donda, el sacerdote José Raimundo Alessio y la Dra Susana Vidal. Actualmente, dicha Comisión está integrada por los dres. Lilián Virginia Viale, Carlos Alberto Soriano, María Fernanda Marchetti, Cristina Eva Gava, Omar Francisco Hiruela y José Manuel Torres. 

 

RECORDANDO AUTORIDADES

1988-1991

Junta Directiva

Dr. Eduardo P. Wyse  
Presidente 
Dr. Carlos Gonzalez Achaval   
Vice-Presidente
Dr. Gustavo Dellamaggiore 
Secretario 
Dr. Roberto Sayago   
Tesorero 
Dres. Alberto Sassatelli / Eduardo Benavidez 
Vocales Titulares 
Dres. Carlos Vicente  / Juan Carlos Garcia / Alberto Nasi 
Vocales Suplentes  


CONSEJO DE DELEGADOS
Dr. Juan Uez 
Presidente
Dr. Carlos Padró 
Secretario

1991-1994

Junta Directiva

Dr. Alberto Sassatelli  
Presidente 
Dr. Héctor Maisuls 
Vice-Presidente
Dr. Hugo Lussi  
Secretario 
Dr. Juan Carlos Garcia    
Tesorero 
Dres. Emilio Amato / Juan Carlos Larghi  
Vocales Titulares 
Dres. Roberto Sayago / Carlos Fagetti / Hugo Frey
Vocales Suplentes 


CONSEJO DE DELEGADOS

Dr. Hector Villafañe  
Presidente
Dr. Jorge Cacciabue  
Secretario

_botonregresar.png
_botondescargar.png