DE INTERÉS MÉDICO  

La ciencia al servicio de la lucha contra el COVID-19

¡CIENTÍFICOS ARGENTINOS!

En el transcurso del desarrollo de la pandemia que amenaza al mundo, los ojos de los ciudadanos pusieron, los ojos en la ciencia y los científicos –como los médicos, las enfermeras y enfermeros y el personal de salud en general- dijeron presente, a pesar de los olvidos, de las injusticias, de las postergaciones. Por eso en esta edición de ETHICA DIGITAL, nos asomamos a cuatro desarrollos que se consideran fundamentales en la lucha contra el COVID-19: la primera imagen del virus local; el empleo del plasma de los que han padecido el contagio como un aporte en el tratamiento de casos; el desarrollo de tratamientos con base en el ibuprofeno y el desarrollo vertiginoso de un test serológico, que solo disponen ocho países en el mundo.

1. Primera foto del COVID-19 Local

Así es la primera foto que científicos del Instituto Malbrán y del CONICET lograron obtener del SARS-CoV-2, que circula en nuestro país. La ciencia al servicio de la lucha contra el COVID-19, que es símbolo de la fuerza y dedicación de nuestros investigadores, sometidos durante los últimos años a la reducción del presupuesto para la ciencia, suspensión de programas, salarios indignos y muchos cesanteados.
El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, afirmó que “es un orgullo y un honor contar con profesionales e instituciones nacionales que son reconocidas a nivel mundial. Estamos siendo parte del avance para poder diagnosticar el coronavirus. Nuestros científicos están siendo parte de la historia". 
Tras la presentación oficial de las primeras imágenes microscópicas del virus que amenaza al mundo,  por parte de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) Doctor Carlos Malbrán y UBA-Conicet, el ministro escribió en las redes sociales que la imagen “es un aporte que se suma al de la secuenciación del genoma del virus que circula en nuestro país y constituye un aporte relevante para el diagnóstico y para el potencial desarrollo de estrategias terapéuticas”. 


(Fuente: Diarios Perfil, Clarín, Agencia Telam).

2. El Laboratorio de Hemoderivados y el desarrollo  de un medicamento para el COVID-19

El laboratorio farmacéutico de la Universidad Nacional de Córdoba informa que está trabajando en el desarrollo y obtención de una gammaglobulina enriquecida con anticuerpos de COVID-19 a partir del plasma convaleciente de pacientes recuperados, en un proyecto compartido con el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME).
Según el investigador Daniel Arias, el plasma sanguíneo de pacientes recuperados podría  ser usado como sucedáneo de una vacuna con pacientes graves que no responden a nada. La idea, ya plasmada en un decreto del lunes 20 de abril, es utilizar la capacidad de fabricación y la robusta logística del Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba, que es un verdadero orgullo de la ciencia cordobesa.
El Laboratorio creado por el Presidente Arturo Illia, en 1964, a partir de un proyecto de la Universidad de Córdoba, que contó con el impulso del médico Ricardo Landaburu y que a partir de 1984, con el Dr. Alberto Somoza logró su consolidación y proyección. Daniel Arias, subraya que hoy atiende a más de 2 millones de pacientes en la región, domina el 50% del mercado de hemoderivados y evita U$ 60 millones/año de importaciones. 
Ese tipo de tratamiento con plasma extraído de humanos es el que usó Julio Maiztegui, del Malbrán, para atacar la fiebre hemorrágica argentina hace medio siglo. El recordado investigador tuvo resultados espectaculares: a partir de 1958 bajó la mortalidad inicial del 30% al 1%. 
De esta manera el Laboratorio de Hemoderivados apuesta al desarrollo de un concentrado de anticuerpos para el tratamiento de pacientes críticos con diagnóstico positivo para COVID-19. Un medicamento de estas características se plantea como una alternativa con alta efectividad terapéutica y biológicamente seguro. 
La iniciativa cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud de la Nación y se está trabajando junto al Sistema Nacional de Sangre y otras instituciones para avanzar en los distintos aspectos que implica un proyecto de esta envergadura. 
El fármaco consiste en la formulación de la gammagoblulina, que se extrae de plasma de la persona que ya se encuentra en etapa de recuperación o cura del coronavirus, para luego desarrollar y producir el anticuerpo para atacar al COVID-19.
“Hoy estamos en la instancia de la logística para traer el plasma al laboratorio, y a partir de ahí comenzar con la producción y en aproximadamente un mes enviar el primer lote del medicamento”, anunció Oviedo, quien apeló a la “solidaridad” de los pacientes en recuperación para la donación del plasma que se necesita para la elaboración del fármaco.


(Fuente: texto del investigador Daniel Arias y Agencia Telam).

3. Investigadores cordobeses prueban tratamiento con ibuprofeno

Dante Beltramo y Roxana Alasino -, y Luis Argañarás,los protagonistas (Foto La Voz del Interior)

"La Organización Mundial de la Salud recomendó no tomar ibuprofeno a los pacientes con síntomas de coronavirus. Sin embargo, un tratamiento con base a ese antiinflamatorio puede aportar una esperanza. Lo desarrollaron investigadores cordobeses para tratar la fibrosis quística y lo aplicaron éxito en cinco pacientes que se están tratando en esta provincia”.
“Si bien el efecto por el que más se conoce al ibuprofeno es el antiinflamatorio, la droga también tiene propiedades bactericidas. Eso es a lo que apuntaron los investigadores Dante Beltramo y Roxana Alasino (Ceprocoe-Conacyt) Centro de Excelencia en Productos y Procesos de Córdoba (CEPROCOR), que trabajaron en este desarrollo conjuntamente con la empresa privada Química Luar y tuvieron el apoyo del gobierno provincial”.
“Tiene muchas propiedades, pero es insoluble en agua. Nosotros logramos que sea soluble (ibuprofenato de sodio) y creamos una solución hipertónica (con alta concentración de sal) para nebulizar a pacientes con fibrosis quística”, explicó a La Voz del Interior Dante Beltramo.
“La fibrosis quística es una enfermedad hereditaria que provoca la acumulación de moco en los pulmones que se coloniza por bacterias. El COVID-19 es causado por un virus. Entonces, y por la urgencia que plantea la pandemia, con su colega Roxana Alasino, decidieron probar en pacientes algo que ya habían experimentado en el laboratorio: que el ibuprofenato de sodio puede también inactivar virus. A través de la nebulización, se intercala en la membrana lipídica del virus, lo inactiva y evita que se replique. Funciona como un jabón, graficó el investigador”.
Según detalló Beltramo a La Voz, el efecto antiinflamatorio del ibuprofeno también tiene una utilidad en el caso del coronavirus, ya que el Sars Cov-2 produce una inflamación en pulmones. "A veces se transforma en una hiperinflamación, que es la que produce los casos más graves”, sumó el investigador. Y, además, podría influir sobre cómo el virus ingresa a la célula: “Puntualmente actúa sobre la actina, una proteína que les da estructura a las células. Son trabajos de modelización y también experimentos con ibuprofeno para tratar ébola con buenos resultados”.
“Este tratamiento, que había sido probado en un paciente con fibrosis ideopática y en varios con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), se aplicó en cinco afectados con COVID-19 a través de un protocolo de uso compasivo. Los primeros tres casos eran jóvenes con síntomas leves. “Tras cinco días de nebulización, el hisopado dio negativo y revirtieron síntomas como la pérdida del olfato”, comentó Luis Argañarás, socio gerente de Química Luar, al diario cordobés. Los otros dos fueron mayores de 75 años que necesitaban respirador por sus niveles de saturación de oxígeno. “En cinco días estaban impecables. Los médicos no lo pueden creer. En un día, el nivel de saturación subió a 97 por ciento con asistencia de oxígeno y a los tres días llegó a 95 por ciento sin asistencia”, remarcó el empresario, quien se apuró en aclarar que estos números “no son estadísticamente significativos porque son pocos casos, aunque entusiasma”.
“COVID-19 no tiene tratamiento específico, entonces surge la necesidad de recomendar medicamentos que no están aprobados”, señalaron al diario desde el Ministerio de Salud de Córdoba, que aprobó un mecanismo de uso compasivo ampliado que está siendo evaluado por un comité de expertos. Este comité recomendó que se aplicara una prueba piloto a 40 pacientes que se internen en el hospital San Roque. 


(Tomado de La Voz del Interior. AS)

4. Se desarrolló en el país el primer test serológico aplicable al COVID-19

Andrea Gamarnik, quien desarrolló el test (Imagen Leandro Teysseire)

El test detecta si una persona tiene anticuerpos contra coronavirus. Reemplazará a los importados y será vital para el estudio epidemiológico de toda la población. Lo explica la investigadora que logró el avance.
El periodista especializado en información científica Pablo Esteban, publicó -en Página 12- una entrevista con la principal protagonista del desarrollo, que recuperamos –en sus tramos más importantes- para nuestros lectores:

“Estamos muy felices. La verdad es que fue un laburo maratónico y ahora se viene otro desafío porque tenemos que aumentar la producción. Estamos analizando diferentes estrategias de escalado para potenciar la fabricación de la tecnología y estar a la altura de las necesidades del país en un momento como este”, afirma Andrea Gamarnik, referente del proyecto y figura local y regional en el campo de la virología molecular”. 
“Es la responsable del equipo de científicos y científicas del Conicet y del Instituto Leloir que desarrollaron en tiempo record el primer test serológico hecho en el país que determina si una persona estuvo en contacto con el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. La prueba ya tiene nombre: "COVIDAR IgG". Y, con este bautismo, el país se convierte en la octava nación en el mundo en tener una tecnología de estas características: se suma a potencias como China, Francia, Alemania, Hong Kong, Japón, Reino Unido y Estados Unidos”.
Además, gracias a su bajo costo de producción, COVIDAR IgG --que ya fue registrado por Anmat y puesto a disposición del Ministerio de Salud-- reemplazará a los kits importados. Su éxito ya fue comprobado en 5 mil análisis realizados en centros de salud porteños y, de acuerdo a la expectativa de Gamarnik, “permitirá realizar 10 mil pruebas semanales y escalarlo a medio millón en tan solo un mes”. Los resultados fueron logrados en el marco de la conformación de la Unidad Coronavirus COVID-19; un espacio que fue impulsado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), el Conicet y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, con el objetivo de desarrollar conocimientos y tecnologías que, a todos los niveles, contribuyan a combatir la pandemia. A continuación, algunos detalles en la voz de su principal protagonista:

  • (El test permite detectar) la respuesta del organismo ante una infección a partir de la identificación de los anticuerpos que se generan. Para resumirlo, hay dos grandes tipos de tests: por un lado, aquellos que detectan cualquier componente del virus --en este momento, por ejemplo, se analizan los ácidos nucleicos-- con la tecnología qPCR; por el otro, están los que se encargan de examinar cómo responde el cuerpo frente a un patógeno. Sobre esta última posibilidad trabajamos nosotros. Los serológicos no se emplean para diagnóstico porque los anticuerpos que nos defienden frente al coronavirus recién aparecen luego de unos días. De hecho, dependen de cada paciente: siete días es el promedio, aunque hay personas en los que se presentan antes y otros en los que lo hacen después. Con esto quiero decir que si un sujeto está infectado, se halla en su tercer día y no generó anticuerpos, el test no tendría capacidad de diagnosticarlo.

  • (Pero también se puede emplear) para monitorear a un paciente y ver cómo evoluciona, es decir, observar si produce anticuerpos, en qué momento y determinar la cantidad en que lo hace. Luego de que una persona se infecta con el virus, las defensas circulan por meses en el organismo. De este modo, si uno tomase un grupo de personas y midiese su presencia en suero o plasma (porción líquida de la sangre), podría saber quién está o quién estuvo contagiado la semana pasada, o bien, hace 60 días. El serológico aplicado a gran escala nos habilitaría a tener una idea de cómo se expandió el coronavirus en nuestra población. Asimismo se pueden detectar anticuerpos en pacientes que han sido asintomáticos; por eso, podríamos concretar una visión real de cómo se desplegó por todo el territorio, chequeando tanto a los que se sintieron enfermos así como también a los que ni siquiera se dieron cuenta del virus aunque lo tenían.

  • (En relación con la terapia de uso de plasma de pacientes infectados, puede) determinar cuántos anticuerpos hay en el plasma de aquellas personas que se curaron sería clave para poder emplearlos como terapia para otras que en el presente están infectadas y en estado grave.

  • (Diferencias con otros test como los que aplican en las estaciones de tres y subte en Buenos Aires) Tiene ventajas y desventajas respecto de otros serológicos como el de esas tiritas reactivas. Brindan otro tipo de información y en un contexto diferente. Los que diseñamos nosotros se basan en una tecnología más específica y más sensible, necesariamente deben procesarse en un laboratorio y demoran un par de horas para entregar los resultados. Lo positivo es que demanda baja infraestructura, ya que con un lector de ELISA alcanza y sobra. Pensamos que cualquier hospital podría contar con ese equipamiento y estaría en condiciones de aprovechar las veces en que a los pacientes se les saca sangre para hacer chequeos de rutina. Si trabajásemos con este test a escala poblacional se podrían implementar alternativas para no tener que andar sacándole sangre a la gente. Una de las acciones que emprendimos durante las últimas semanas fue testear a los profesionales de la salud de distintos hospitales porteños.

  • (Con relación a pruebas que se realizaron) hicimos cientos y cientos de pruebas con aquellos profesionales que están expuestos a pacientes con coronavirus. Es muy importante saber que nuestros médicos y médicas están bien, a partir de la presencia o ausencia de anticuerpos. 

  • Las grandes empresas desarrollaron ensayos similares, por eso, hacer un kit serológico no significa ninguna innovación. Simplemente aplicamos una técnica conocida y que ya se emplea para otros virus. Lo novedoso, tal vez, esté en obtener los bioinsumos específicos, como las proteínas de SARS CoV-2. Hay compañías enormes como Roche que tienen sus tecnologías y ya compiten en el mercado global. Hay muchísima demanda, desde hace semanas que estas corporaciones están prometiendo que habrá disponibilidad y al país, que yo sepa, no ha llegado ninguno. El valor de nuestro aporte es que lo hicimos en un tiempo récord, hay naciones europeas muy importantes que aún lo están terminando de diseñar. Desde Argentina, con una infraestructura mínima y con todos los problemas que tenemos para importar reactivos, logramos el objetivo antes que muchísimos equipos en el planeta.

  • (Sobre los costos) nosotros fabricamos el kit sin fines comerciales. El sueldo me lo paga el Conicet, la infraestructura es del Leloir y los insumos los aportó el MinCyT y el Consejo. Recibimos una donación de la Fundación Williams que fue muy oportuna porque cuando iniciamos con todo no teníamos plata. La Agencia, luego, nos apoyó económicamente y con 70 mil dólares en total logramos el propósito. Parece mucho pero para los estándares internacionales que se manejan no es demasiado. Cada kit cuenta con 96 determinaciones (unas 90 muestras porque algunas se emplean para control) y en Estados Unidos están entre 500 y 700 dólares; nosotros podríamos producirlo a un precio 10 veces menor. En la actualidad, para el escalado nos asociamos al Laboratorio Lemos, institución argentina que habitualmente produce los ELISAS para Chagas. Contamos con su compromiso en esta etapa de la pandemia a realizar todo al costo. El kit es el fruto de una sinergia enorme entre los científicos, el Estado y los privados. Estamos en 10 mil por semana y de aquí a un mes nos planteamos alcanzar el medio millón.

  • (Como juego el apoyo del Estado) Es fundamental. Trabajamos en ciencia básica pero estamos capacitados para resolver cualquier problema. Aprendemos a pensar, a elaborar y aportar soluciones, para eso nos entrenamos. Formar recursos humanos de calidad te brinda la libertad de encontrarle la vuelta a tus propios problemas y no a los de alguien más. La ciencia le brinda al país la posibilidad de trabajar sobre los grandes conflictos mundiales a partir de respuestas locales. Argentina tiene sus propias características con un montón de inconvenientes domésticos estructurales que no están presentes en otras naciones, por eso, tenemos que aprender a preocuparnos por lo nuestro. Eso es una forma de independencia también, de soberanía.

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