CULTURA  

La realidad sanitaria atravesada por los grandes intereses económicos, las noticias falsas y el sensacionalismo

EL COVID/19 EN MEDIO DE UN DEBATE MUNDIAL

Presentamos una síntesis de las principales visiones que el fenómeno suscita. Los enfoques son cambiantes. Lo que aquí publicamos es lo que sucedía  desde su origen hasta los 10 primeros días de marzo. En nuestra sección cultural de hoy, con ETHICA DIGITAL nos internamos en el campo de las ideas, para presentar una recopilación sobre el debate originado por la aparición del nuevo virus –el Covid /19- más allá de su preocupante realidad sanitaria, más allá de las muertes provocadas, más allá de las distintas medidas preventivas tomadas. Pretendemos indagar, lo que bien resume el análisis del periodista Washington Uranga: Los titulares de los medios abundan en anuncios –unos más alarmantes que otros- sobre la epidemia del coronavirus. Se multiplican las noticias, las advertencias y los alertas. Se publican fotos, crónicas de las “cuarentenas” en lujosos cruceros o en poblaciones chinas. Al comienzo, a través de lo que se leía en la prensa o se escuchaba en televisión, o se difundía por las redes sociales parecía más una ofensiva contra los chinos que una advertencia sobre un riesgo que amenaza la calidad de vida de grandes poblaciones. Hubo cierres de fronteras, vuelos cancelados, y hasta evacuaciones que, en lugar de ayudar a controlar el virus, pueden provocar su expansión. No faltaron brotes de xenofobia y racismo hacia las comunidades chinas”.  (Recopilación Luis Rodeiro)
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El primer debate
Se desarrolla en el contexto nacional. La visión de las autoridades sanitarias, sin negar la preocupación y la toma de precauciones por el surgimiento del Covid 19, insisten en plantear que los problemas más álgidos para nuestro país siguen siendo el Sarampión y el Dengue. 
Es la hipótesis del ministro de Salud de la Nación, Dr. Ginés González García y del propio presidente de la Nación, Alberto Fernández. Afirman que están en marcha “todas las medidas de la fase de contención, que tiene como objetivo detectar casos sospechosos de manera temprana, asegurar su aislamiento, brindar la atención adecuada a los pacientes e implementar las medidas de investigación, prevención y control tendientes a reducir el riesgo de diseminación de la infección”.  El pasado 10 de marzo se conoció la decisión del gobierno nacional de otorgar 1.700.000 pesos extras para atender la emergencia.
Sostienen que a la fecha (10 de marzo), “no se registra transmisión comunitaria del virus”. Hay un especial seguimiento de los viajeros argentinos que vuelvan al país desde China, Corea del Sur, Japón, Irán, Estados Unidos, Italia, España, Francia y Alemania. Insisten en requerir una información basada en datos certeros, sin sensacionalismo, sin provocar pánico y no olvidando, como está ocurriendo con los principales enemigos que siguen siendo, al menos por ahora el Sarampión y el Dengue. En Córdoba, en los primeros días de marzo se duplicaron los casos de dengue en su ciudad capital, pasando de 58 a 112 casos.
Los críticos hacen referencia, sin embargo,  a la “laxitud” de las medidas, a la “subestimación” del riesgo, a la falta de recursos y suelen reproducir las afirmaciones catástrofistas de la prensa.
La argentina Mirta Roses, quien fue designada por la Organización Mundial de la Salud, junto a otros cinco especialistas, como embajadores de la institución para hacer el seguimiento mundial del Covid 19, afirma que “el pánico generado puede provocar más daño a través del impacto en la vida social y la economía, que el efecto directo del virus”.
Roses, quien estuvo al frente –como directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) – de las decisiones para contener la pandemia de la Gripe A, que tuvo lugar hace once años, sostiene que a partir de esa experiencia, nuestra región está en una situación bastante avanzada en el manejo de emergencias para la salud pública, pero “hay un desfasaje entre lo que van actuando las autoridades y los servicios de salud y el panorama que reflejan los medios, a veces en tonos alarmistas, y la información que circula libre y velozmente en redes sociales, que genera mucha confusión en la población” (1). 
La nueva embajadora hace referencia a una situación de saturación informativa que aleja a la sociedad de la lectura y la reflexión: “la gente suele creer cosas escandalosas que son falsas, pero no a lo que dicen las autoridades, Estamos en un mundo que desconfía de los poderes establecidos. Siempre hay algo de cierto en el paquete de la duda, pero en la actualidad está todo muy retorcido”. 

1. Entrevista de Liliana Díaz para el diario Perfil (08 de marzo del 2020)

¿Por qué el COVID 19 vende más que el hambre?

La paradoja la formula el periodista Washington Uranga(2) porque es real que el hambre, sin duda, es la principal pandemia de nuestros días en el mundo. Y no figura en la prensa, lejos de la intensidad con que se trata del Covid 19.
El surgimiento del nuevo virus es real y Uranga está convencido que “es correcto que el sistema de medios de comunicación informe sobre estos eventos”.  Pero también apunta que “es cierto que en muchos casos la información que se brinda prefiere recostarse en los costados más “amarillos” de la noticia, con poco énfasis en el servicio que se puede brindar sobre prácticas de detección y prevención de la enfermedad. Sin embargo ¿el avance del coronavirus es de tal magnitud tomando en consideración otros males y plagas en el mundo? ¿Por qué otros problemas, de mayor envergadura y gravedad desaparecen de los titulares?”.
Y cita un ejemplo que lleva sin duda a pensar: “Según los últimos datos conocidos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) hay 821 millones de personas en el mundo que están subalimentadas. De este número 39,3 millones habitan en América Latina y el Caribe y 256,5 millones en África. Dentro del universo mayor 142 millones de personas pueden morirse de hambre. ¿Son comparables los efectos del coronavirus con las consecuencias del hambre en el mundo? ¿Acaso el hambre no es la principal pandemia que afecta a la humanidad?” No se trata sólo de una interpretación periodística, sino que tiene sus nexos directos con la política.
Y, por último, la conclusión: “El hambre no vende, salvo cuando genera lástima para habilitar el amarillismo periodístico. Más allá de la gravedad de cualquier crisis sanitaria es evidente que ese es el hábitat donde abrevan los laboratorios, intereses económicos, grupos de poder. El hambre, en cambio, en sí misma, es una denuncia contra la injusticia del sistema capitalista en general, contra la violencia de las guerras y contra el poder político que mira para otro lado o se favorece de estas situaciones”.


Covid 19 ¿Los medios fomentan la paranoia?
El Dr. Santiago Levin es presidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos quien en una entrevista con el periodista Oscar Ranzani hace un interesante análisis de las consecuencias en la subjetividad de la sobrecarga informativa.
“Hoy en día, la comunicación es instantánea, pero también la repetición es instantánea. La saturación de imágenes de gente con barbijo, de cruceros en cuarentena, de ciudades con las calles desiertas produce pánico cuando no viene acompañada de una orientación editorial adecuada. Se tira en crudo sin ayudar a comprender ni a procesar y queda del lado del público qué hacer con eso”, analiza Levín (3). “En estos días, hemos escuchado a empleados de farmacia muy preocupados porque va gente del barrio a hacer largas colas y se desespera si no encuentra barbijos o alcohol en gel, cuando debería informarse a la población que ninguna de las dos medidas son necesarias ni recomendadas. Entonces, esa falta de una línea editorial destinada a la información produce también ganancias comerciales en distintos sectores y no sólo pánico en la sociedad”, cuestiona Levín.
La información existe. Levin elogia un texto de la OMS, que a través de 20 preguntas y respuestas explican con mucha claridad, no sólo lo que es el Covid 19, cómo fue su proceso y qué medidas se aconsejan tomar. El rumbo de la información parece ir por otro lado y su carga puede provocar brotes de paranoia. No se trata de “menospreciar al virus en sí mismo y su potencialidad patógena. Este pertenece a una familia de virus que ya conocíamos: los coronavirus, que producen en los seres humanos infecciones respiratorias. Algunas son graves, otras no. Este virus en particular, el virus chino, no parece producir una enfermedad muy grave. Hasta el momento, lo que se observa es que produce una mortalidad muy baja, inferior al virus de la influenza que produce la gripe común. Gripe común que produce miles y miles de muertes todos los años alrededor del mundo, y de la cual prácticamente no se habla, que existe una vacuna, etcétera”. 
Para Levin: “en el escenario menos preocupante, este virus va a quedar incorporado al pool de virus que producen enfermedades respiratorias estacionales; se incluirá en un plan de vacunación y sobrecargará un poco al sistema hospitalario porque con un virus más, seguramente va a haber más requisitos de internaciones de pacientes debilitados que, al pescarse este virus, pueden hacer una enfermedad un poco más seria. Pero hasta el momento, no hay motivos para generar el pánico que se ha generado”. 


Sobre las responsabilidades
Levin plantea un tema del que pocos mencionan y es de extrema importancia para el presente y para el futuro de nuestro mundo y que hace referencia al problema de estas zoonosis, “estas enfermedades que afectan a los animales y que se transmiten al ser humano. Hay una relación entre la zoonosis y la depredación criminal que se está haciendo de la naturaleza. Hay muchos estudios que demuestran que cuando se arrasa con selvas vírgenes y con especies salvajes y silvestres se produce un desequilibrio, desaparecen especies animales y vegetales. Muchas de esas especies animales conviven sin enfermarse con distintas clases de patógenos que, al llegar al ser humano, producen enfermedades. Entonces, también hay acá una responsabilidad a escala mundial en relación a qué estamos haciendo los seres humanos con el planeta”.
Pero también hay responsabilidades puntuales, que no deben pasarse por alto. Uno de los países donde se verifica la mayor cantidad de afectados -después de China y Corea del Sur- es Italia, especialmente en su zona norte, la región que incluye Lombardía, Emilia Romania, Véneto, el Piamonte. Y es válido preguntarse por qué, como lo hace el periodista Alejandro Bercovich, en su Programa Brotes Verdes y parte de la respuesta está en las políticas recomendadas, entre otros, por el Fondo Monetario Internacional, que se pone de manifiesto –según su visión- en la reducción del presupuesto para salud, en el “achicamiento” de los organismos sanitarios.
Responsabilidades estatales, con impacto directo, en el resurgimiento del sarampión y de otras enfermedades, que deja arrumbada en la aduana 12 millones de vacunas y en otros depósitos 100.000 dosis vencidas, A lo que se suma la desjerarquización del Ministerio de Salud, la reducción del presupuesto para programas especiales de prevención o el hallazgo de camiones hospitales de emergencia abandonados. Políticas erróneas que siempre tienen su consecuencia.
La culpa directa no es de la prensa. La responsabilidad de los medios, según Levin, es de otra índole. “Los medios de comunicación no son los responsables de lo que está pasando pero tienen una función social importante que no está en este momento suficientemente discutida ni regulada. No me refiero a regulaciones estatales sino a regulaciones éticas. Lo que uno le pediría a un buen medio de comunicación es que entregue información chequeada, pero que también entregue herramientas para el análisis de esa información; es decir, que promueva el pensamiento crítico, que ofrezca fuentes, posibilidades de ampliación de la noticia, más que tener al espectador enganchado con “Ahora volvemos después de estos anuncios”, sin poder moverse de allí. Uno le pediría a un medio de comunicación lógico y democrático que informe pero que también eduque para que la población sepa qué puede hacer”.

2. Página 12, publicado 07-02-2020

3. Página 12, 09 de marzo de 2020.

El avance de las “fake news” no tiene límites, ni con la salud.

Es un hecho que las “noticias falsas” son un ingrediente del mundo contemporáneo. Ha ingresado en el mundo de la política, de la economía, del poder, de la vida misma, incluso de la salud. Las teorías  conspirativas sobre su origen que han circulado sobre el Covid / 19, son un ejemplo de esta tendencia nefasta.
Un informe de la publicación española El Espectador (4) ensaya una hipótesis: “Lo más grave de la infodemia —epidemia de desinformación que se extiende más rápido que el coronavirus— es que para ésta la cura resulta contraproducente. Así lo advirtió la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando dijo que la cantidad de información falsa, y su rápida propagación entre las personas y medios, estaba complicando el hallazgo de soluciones reales para la crisis sanitaria”.
La investigación reúne algunos ejemplos, que sobrepasan cualquier límite, que son contradictorias e incluso inverosímiles. Según la nota de El Espectador, hay quienes sostienen que este virus forma parte de la estrategia de Donald Trump para golpear tanto el desarrollo tecnológico como económico de China, de la que participarían Bill Gates y George Soros, con participación del movimiento antivacunas y la ayuda de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Desde otro sector se sostiene en cambio que se trata de un virus fabricado por China para matar minorías. Una suerte de arma biológica que se habría desarrollado en un laboratorio de un Instituto de Virología, de donde se les habría escapado. Por último, según la enumeración de la publicación española, que es lisa y llanamente una estrategia de la voracidad comercial de los laboratorios.
Para El Espectador, miles de personas en redes sociales están convencidas de que el coronavirus fue fabricado por grupos farmacéuticos interesados en vender vacunas. Sin embargo, fabricar la vacuna no sería cosa de pocos laboratorios, sino que muchos en decenas de países. China hizo pública con rapidez la secuencia del genoma del 2019-nCoV para que cualquier laboratorio del mundo pudiera desarrollar métodos diagnósticos y vacunas. El Centro Peter Doherty, en Australia, y el hospital estadounidense Mount Sinai, en colaboración con el Centro Nacional de Biotecnología (CNB) de España, han logrado avances. Cualquiera puede consultar todos los datos actualizados sobre las características del virus y su evolución a través de los sitios web de la OMS o el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades.

 


La OMS sale al cruce de la profusión de falsos mitos
En algunos casos se presentan como “rumores” pero trascienden esa precisión,cuando es destacada en los medios o difundida en las redes sociales. Tan importante es la tendencia que obligó a la OMS a precisar los mitos y verdades sobre la enfermedad, en un documento. En algunos casos son realmente delirantes, pero tiene su público creyente y sus propagadores.
El Documento de la OMS (5)  incluye un listado de las falsedades y sus respuestas:

  • El nuevo coronavirus puede transmitirse a través de picaduras de mosquitos. FALSO. 

Es un virus respiratorio que se propaga principalmente por contacto con una persona infectada a través de las gotas respiratorias que se generan cuando esta persona tose o estornuda, por ejemplo, o a través de gotas de saliva o secreciones de la nariz. 

  • La orina infantil puede proteger frente al nuevo coronavirus. FALSO. 

La orina no mata los virus ni las bacterias. De hecho, la orina puede contener pequeñas cantidades de material vírico o bacteriano. 

  • El frío y la nieve pueden matar el nuevo coronavirus. FALSO.

El frío y la nieve no pueden matar el nuevo coronavirus. La temperatura normal del cuerpo humano se mantiene en torno a 36,5° y 37°, con independencia de la temperatura exterior o de las condiciones meteorológicas. 

  • La cocaína puede proteger frente al nuevo coronavirus. FALSO.  

No tiene nada que ver. Es una droga estimulante y adictiva.

  • El nuevo coronavirus puede transmitirse a través de objetos, como monedas y billetes. FALSO. 

El riesgo de infectarse con el nuevo coronavirus por el contacto con objetos, como monedas, billetes o tarjetas de crédito, es muy bajo. Un objeto puede resultar contaminado por el Covid/ 2019 si una persona infectada tose o estornuda encima del mismo o lo toca. Mediante una correcta higiene de las manos, el riesgo de infectarse con el es muy bajo. La mejor protección es lavarse las manos frecuentemente con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
Sólo algunos ejemplos, que obligaron a la organización internacional salir al cruce de los mitos construidos sobre el nuevo coronavirus. El doctor Edros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, señaló que “la gente debe tener acceso a información precisa para protegerse a sí misma y a los demás. No solo estamos luchando contra el virus, también contra los trolls y los teóricos de la conspiración, que impulsan la desinformación y socavan la respuesta al brote”.
¿Por qué nos creemos historias tan rebuscadas? Los psicólogos David Rand, del MIT Sloan School of Management, y Gordon Pennycook, de la Universidad de Regina Hill-Levene School of Business, descubrieron que todo se debe a un problema de atención. “No encontramos ninguna evidencia de gente que quiera convencerse de creer cosas locas, lo que sugiere que caer en el engaño de las noticias falsas se da más por la falta de atención”, añadió. El problema es que cada noticia falsa, en promedio, según Digital Forensic Research Lab, se ha compartido miles de veces.

4. Publicado el 27 de febrero, en su sección El Mundo

5. Puede ser consultado en https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/myth-busters

El impacto en la economía mundial

El periodista Néstor Restivo escribe en el diario Página 12 (6) sobre el estonudo del gigante; es decir, sobre las Consecuencias Ecónomicas en China y a nivel mundial de la nueva epidemia. Destacamos algunos puntos que consideramos válidos conocer

  • “El impacto económico global del "Covid-19" podría llegar a los 280 mil millones de dólares, una suma que para dimensionar equivale a tres cuartas partes de la economía argentina o la de Chile completa. Esto implica la mayor fuente de daño económico de este siglo, superior al de la epidemia del SARS en 2003. El dato lo aportó hace una semana Capital Economics, con sede en Londres, y es apenas una de las especulaciones que andan dando vueltas”. (Estos cálculos pueden cambiar a medida que pasa el tiempo y la intensidad de la crisis sanitaria).

  • “Si bien se espera que una vez llegado el pico de la epidemia y de la evolución del virus la situación tienda a mejorar, cada hora que pasa los pronósticos son peores porque la situación continúa afectando a la industria, el comercio, el trabajo y el movimiento económico en general en China. Y dado el peso de China en economía global, las repercusiones se magnifican”.

  • Las autoridades chinas no hicieron hasta ahora proyecciones públicas de las pérdidas económicas, pero las informaciones que llegan del país asiático advierten una fuerte caída del PIB en estos primeros tres meses de 2020. Santiago Bustelo, un argentino que está haciendo su doctorado en la Universidad de Fudan, Shanghai, dijo a Cash que “el impacto económico en China será severo en el primer trimestre, es probable que muchos indicadores se retraigan dos dígitos. Si la epidemia está contenida para la primavera (fines de marzo), se puede recuperar parte de la actividad perdida, pero no toda. Fuera de China, las primeras víctimas obvias son el turismo y el precio del petróleo”.

  • “Si se calculan los días laborales perdidos, sumados a los del largo feriado del Año Nuevo Chino, “en el trimestre da una caída del 13 por ciento, de 61 a 53. En teoría, solo sobre esta base, se podrían esperar disminuciones de dos dígitos en muchos indicadores del lado de la producción durante los primeros tres meses del año”, dijo Bustelo”

  • “La consultora Oxford Economics predice que la economía china crecerá menos del 4 por ciento en el primer trimestre de 2020 respecto al mismo periodo de 2019. Para todo el año, el pronóstico es un crecimiento medio de 5,6 por ciento. Esta fuente le adjudica al virus una baja de 0,2 puntos porcentuales en el PIB mundial”.

  • “Hay sectores claramente castigados por el virus, como por ejemplo turismo, en donde más de 30 aerolíneas cancelaron vuelos. De hecho, los principales aeropuertos del mundo están menos abarrotados de asiáticos. También se redujo la actividad en parques clásicos de entretenimientos u hoteles, petróleo (por la fuerte caída en los precios) o industria del lujo, sectores en donde hay alta participación de agentes económicos chinos. China participa anualmente con 150 millones de turistas que viajan por el mundo y en un tercio de las compras de marcas premium. Y también hay ganadores, como varias empresas del sector farmacológico o de juegos online por el encierro doméstico obligado”.

  • “El freno afecta a los viajes de negocios, comercio y movimiento de personas, educación y gastronomía. Del mismo modo, todo lo que nutre al sector servicios también fue muy resentido. El sector de servicios es justamente el sector que más valor agrega al Producto: arriba del 60 por ciento. Desde ya, muchas de las empresas perdedoras en esos sectores están ligadas a cadenas internacionales y por lo tanto ahí se produce un efecto dominó global, como mostraron estas semanas las caídas de valores de firmas como Ikea, Disney o Starbucks”.

  • “En lo industrial pasa lo mismo. Por ejemplo, pymes y empresas grandes de Dongguan, en Guangdong, una de las provincias más potentes de China, alertaron que si la situación no se normaliza para abril, el resultado será un “golpe mortal”. La surcoreana Hyundai suspendió su producción de autos por problemas con el suministro de piezas provenientes de China, en donde también se fabrican componentes clave para las industrias automotrices y electrónicas, en especial celulares y computadoras. Según Standard & Poor’s, la producción automotriz caerá 2 por ciento en China este año. Tanto en lo comercial como en lo industrial, la caída bursátil de varias de estas compañías refleja claramente el nivel de pérdidas económicas”.

Las consecuencias en nuestro país
Informes de los periodistas Natalia Donato y Martín Kanenguiser, del periódico Infobae dan cuenta que el  virus impactará sobre las ventas agrícolas al exterior y de carne, por cantidad y por precio. También la incertidumbre frena inversiones. Además, puede reducir importaciones clave para la industria local.
La caída en la exportación de soja y sus derivados, sumada a la baja del precio de los commodities, serán los principales impactos del coronavirus en la economía argentina.
Es preciso subrayar que nuestro país tiene a China como uno de sus principales socios comerciales.
De acuerdo con un reciente informe de la consultora Abeceb, el principal efecto directo del coronavirus en la Argentina se manifiesta sobre la cotización y exportación de materias primas agropecuarias, como la soja, y sobre todo las carnes. China representaba el 3,78% de todo el intercambio comercial argentino del 2000 y esa proporción ascendió al 14,29% en 2019, transformándose en el segundo mercado para el país después de Brasil, por delante de Estados Unidos y la Unión Europea. 
Las exportaciones de carne y sus preparados cayeron en enero un 33,4% en dólares respecto a su valor de diciembre, por las menores ventas a China, que representan el 75% de las exportaciones. Respecto de los precios de las commodities, entre los valores de cierre de 2019 y los actuales, se observa una merma considerable en la cotización de la soja, que se redujo un 5,1%, y en los valores del maíz y del trigo, que perdieron 3,6%, principalmente por la caída de los últimos días.

6. Página 12, 16-02.2020

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