Gestionando con hechos  

23. Rematriculación y FIRMA DIGITAL gratuita
Dos condiciones previas

Para concretar este cambio, había que construir las bases de ese nuevo Consejo de Médicos Digital que se anhelaba. Ello requería desarrollar los pilares de sustentabilidad, que tenían tres direcciones que convergían. Por un lado, conocer profundamente la realidad institucional a través de una rematriculación obligatoria y gratuita, la incorporación de la firma digital, clave para el nuevo perfil y el sello de competencia que garantizaba su seguridad.

REMATRICULACIÓN
El registro de matriculados que llevaba la institución había quedado notoriamente obsoleto: colegas fallecidos que seguían apareciendo como activos; cambios de domicilio no actualizados; necesidad de incorporar nuevos datos, como el correo digital, que facilitara la comunicación; etc. En 2017, cuando se tomó la decisión de convocarla, habían transcurrido 21 años de la última rematriculación de todos los médicos de la Provincia. Un tiempo demasiado largo, que sin duda sólo podía presentar una realidad distorsionada.
El objetivo central fue, entonces,  poder contar con datos fidedignos y actualizados, que permitiera una mejor planificación de la acciones del CMPC y que ello, beneficiara de manera directa  a todos los colegas.
A través de la Unidad Informática, se diseñó una planificación simple y ordenada, que incluía además de la renovación de la matrícula, niveles de confiabilidad muy superiores y que se materializaba con la  entrega de un  nuevo carnet profesional, totalmente gratuito como todo el proceso de cambio, que ofrecía un máximo de seguridad, contribuyendo a resolver un viejo problema de falsificaciones y alteraciones -bastante frecuentes- que permitía el ejercicio ilegal de la medicina. Una identificación inviolable, que es lo que permiten las nuevas tecnologías informáticas.

LA FIRMA DIGITAL
Sin duda, junto a este proceso de rematriculación, se creyó oportuno como paso necesario con miras al futuro próximo, incorporar la Firma Digital, que era y es la clave de este ambicioso proyecto que debía ofrecer una identificación profesional totalmente protegida; la posibilidad de acceder a la autogestión con una nueva dinámica de funcionamiento; establecer nuevas formas de relación con los pacientes y con los colegas en la interconsulta, así como su uso en documentos médicos tan valiosos como la Historia Clínica, por ejemplo y plantearse, a su vez, seriamente una nueva concepción del enfoque formativo.
Concretamente, en el caso de la autogestión, la firma digital abría la posibilidad concreta al matriculado de poder realizar todos los trámites institucionales, desde su casa, su consultorio o cualquier otro lugar; desde una PC, el celular o cualquier medio electrónico, en cualquier momento, las 24 horas de los 365 días del año. Un beneficio real y tangible para todos los matriculados,  pero muy especialmente colegas del Interior provincial, que incluía el ingreso de notas en general, la incorporación al débito automático, el cambio de domicilio, el trámite de renovación de la matrícula en sus distintas modalidades, la cancelación de la misma, la adhesión al seguro por responsabilidad profesional (FISAP), etcétera, que ya no significaría inversión de tiempo, ni presencia obligatoria en la sede institucional. 
El auge de la firma digital, acompañada del sello de competencia había llegado a la necesidad de crear nuevas leyes que la rigiera. Se dictó una ley nacional más abarcadora, que fue un paso para su incorporación en el Código Civil y Comercial. La Legislatura Provincial implantó la Historia Clínica Electrónica, se permitió la receta electrónica, se modificaron exigencias en lo que hace al sello de competencia, agregando la incorporación de datos biométricos. 
Todo ese marco legal le dio la validez similar a la firma realizada en forma holográfica, brindando –como ya hemos expresado- la mayor seguridad jurídica, en la medida que torna inviolable dicha firma; garantiza su autoría y la confiabilidad de la información; respeta la secuencialidad y la temporalidad y asegura tanto su disponibilidad en todo momento y lugar, así como su durabilidad. Es siempre legible. No permite espacios en blanco ni alteración del orden de los asientos. Siempre con fecha y hora. Siempre completa. Se evitan las correcciones, raspaduras, agregados, etcétera. Evita, como dijimos, la falsificación y beneficia a instituciones gubernamentales, obras sociales, centros médicos sobre la autenticidad de una firma, en forma instantánea.

Fuente: Libro "60 años - Jirones de una historia para armar" - Pag. 154

Flyer firma digital1.jpg