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  EDITORIAL  

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A pesar de los pesares festejamos nuestro día

Dres. Diego Bernard, Jorge Mainguyague y Héctor Oviedo, presentes en la marcha de protesta médica, en representación de la Junta Directiva del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba.

SER MÉDICO HOY

Héctor Rolando Oviedo
Presidente del Consejo de Médicos
la Provincia de Córdoba

Permítanme, como Presidente del Consejo de Médicos, expresar unas reflexiones en el marco de nuestro día (1). No está de más decir que la propuesta partió de Córdoba, impulsada por el Dr. Remo Bergoglio, desde su militancia en el desaparecido Colegio Médico, una de las organizaciones gremiales de la Provincia, en honor del médico cubano Carlos Finlay por su aporte para enfrentar la fiebre amarilla, que se cobró muchas vidas en todo nuestro continente.
El 3 de diciembre, festejamos el orgullo de ser médicos, a pesar de los pesares, porque la medicina, como vocación y como oficio, sigue enamorándonos por la entrega y el compromiso con el que sufre, con el objetivo de salvar vidas, mitigar el dolor, solidarizarnos con los pacientes.
Pero somos plenamente conscientes que no es fácil ser médicos hoy, a pesar del vertiginoso avance de la ciencia y la tecnología que pone en nuestras manos la posibilidad de contar con mejores instrumentos para el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.
No es fácil ser médico hoy cuando desde hace tiempo hemos quedado presos de un sistema de salud, que no beneficia ni a los que curan, ni a los que deben ser, dentro de lo posible, curados.  Ni a los médicos, ni a los pacientes.
No es fácil ser médico hoy cuando la economía se hace cargo de la salud, cuando la medicina entra a regirse por criterios que ignoran el derecho social y humano que significa, cuando establece directivas que no surgen de lo sanitario y que no se centran en promover condiciones que mantengan el estado de salud.
No es fácil ser médico hoy cuando lo que después de nueve  años de estudios y de prácticas, nos encontramos con honorarios indignos, cuando debemos correr de un hospital a una clínica, cargados de horas de trabajo, para  alargar los honorarios y llegar a fin de mes.
No es fácil ser médico hoy cuando ante el silencio de los responsables, se convierten las residencias, creadas por fortalecer la formación profesional, en mano de obra barata.
No es fácil ser médico hoy cuando debemos convertirnos en la cara visible de un sistema decadente de salud, recibiendo agresiones de todo tipo por la demora en la atención, por espera de turnos que nunca llegan, por la falta de personal capacitado y falta de elementos o equipos suficientes para atender.
No es fácil ser médico hoy cuando por razones económicas debemos postergar nuestra actualización, que es indispensable en una medicina que científica y tecnológicamente no deja de avanzar.
Podríamos seguir citando razones. Sin embargo, hoy como respuesta, nos preparamos orgullosos, para festejar nuestro día, porque no es la medicina la que está en crisis. Lo que está en crisis, es el Sistema de Salud.
Quizás los reclamos puntuales de hoy, que deben ser atendidos en forma urgente, sean la oportunidad para analizar, debatir y planificar, un sistema de salud más equitativo, inclusivo, accesible y solidario con la población y los profesionales de la salud. 
Es hora de festejar y despertar.

 

1.  Sobre la base del discurso pronunciado para festejar El Día del Médico en el acto llevado a cabo en el Teatro Real, el pasado 1 de diciembre.

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