
INFORME ESPECIAL
"El deterioro de la salud mental en los últimos meses es alarmante"

Consultado por la radio 750, Sergio Zabalza, doctor en psicología de la UBA explicó que en este contexto, cada día que pasa se encuentran con un panorama más dramático: “El deterioro de la salud mental en los últimos meses, en los últimos años, es alarmante”.
Sus manifestaciones son: “angustia desbordante, suicidios, intentos de suicidios, desazón, depresión, inhibición. Todos signos de un discurso que no alcanza a tramitar los problemas de la vida”, explicó. Tras lo que reflexionó sobre cómo impacta la coyuntura política económica y social en esta situación. Al 35 % de la población que sufre algún nivel de malestar psicológico, según este estudio, debemos agregar que cerca del 9 % tiene riesgo de padecer un trastorno mental.
Señalo, además, que “en el ambiente adolescente esto genera paradójicamente la inhibición. Y no es un sujeto en un rincón, tímido, que no habla. Es la violencia absurda que explota”. Y agregó: “Cuando se pretende tener todo, bueno, lo que aparece es un desierto que trae desazón. Lo que aparece es el aislamiento. Entonces, el diálogo se empobrece. La gente está encerrada en sí misma”.
El Dr. Zabalza, señala que se dan crisis simultáneas, siendo las más mencionadas, las familiares, económicas y vitales. Entre los factores además de los económicos, políticos y sociales, señala el efecto de los modos de vida actuales, la preeminencia de lo virtual sobre lo presencial y la lógica de la imagen sobre la palabra.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, la Universidad Nacional de Buenos, en los primeros días de octubre, lanzó un alerta por el panorama del estado psicológico actual de la ciudadanía. Los datos son realmente alarmantes. Según un relevamiento de dicha Universidad, el 35% de la población argentina presenta malestar psicológico, algo que se traduce en cuadros de ansiedad, desazón y depresión, entre otras cosas. EHICA DIGITAL en el contexto de los temas que requieren de una atención especial, se ocupa del tema. Después de una breve introducción basada en las afirmaciones del Dr. Sergio Zabalza, doctor en psicología de la Universidad de Buenos Aires recurrimos a la opinión de nuestros propios especialistas que nos acercaron una nota compartida por los doctores Horacio López y Ricardo Castro. Y añadimos el punto de vista de los doctores Carlos Presman y Juan Carlos Mansilla, publicado en La Voz del Interior, en diciembre pasado, que incorporan a la soledad, en el planteo actual de la salud mental y subrayan la creación de un Observatorio Municipal de la Soledad No Deseada. Feliz iniciativa.
El aporte de nuestros especialistas
SALUD MENTAL Y REALIDAD SOCIAl
Un dato, que sirve como ejemplo, es el caso del Hospital central de la ciudad de Reconquista, que al compás de los nuevos enfoques encuadrados en las normativas nacionales es un efector para medidas de internación. En el último mes de las 52 camas disponibles, aproximadamente 20 están ocupadas por pacientes con patologías de salud mental.
En nuestra provincia sirve como evidencia el colapso por el exponencial aumento de la demanda, que provoca importante demora para lograr consulta ambulatoria, si se sustancia por ejemplo en el ámbito de la medicina pre – paga, ronda casi a los 30 días, y mucho más si se trata del sector de obras sociales o público.
Este cuadro de situación debe ser analizado en el marco de cuestiones de índole general, relacionadas a las políticas del sector salud y de la salud mental, y en un marco más específico, desde el punto de vista psicosocial.
Marco general
Un aspecto que sobresale es el problema presupuestario, a la hora de calibrar la implementación de ley nacional y provincial de salud mental.
El fetichismo del superavit fiscal en la macroeconomía imperante ha tenido como una de sus víctimas, la reducción de las transferencias de recursos desde la órbita nacional a las provincias.
Esto tiene consecuencias directas y ha profundizado el ajuste en el campo de la salud mental a nivel provincial, que si bien tiene su inicio antes del cambio de la administración nacional (2023), en el último año ha tenido un fuerte impacto en uno de los vectores más importantes a la hora de ofrecer alternativas al incremento de la demanda, como es el programa destinado al financiamiento de centros de salud mental.
Dicho esto, conviene puntualizar que del funcionamiento de éstos centros es imprescindible a la hora de sostener y profundizar la estrategia de Atención Primaria, pilar primordial de la prevención, promoción, intervenciones prontas y oportunas y rehabilitación si lo que se pretende es hacerse cargo de una demanda mayor y más compleja.
Se está ante el serio riesgo de que “desmanicomializar”, uno de los ejes sobre los que pretendidamente anclan tanto la ley nacional como la ley provincial (los otros dos son el enfoque de derechos y la atención primaria), se convierta en un equivalente del ajuste perpetuo (para más detalles ver el trabajo “La ley de salud mental en Córdoba: avances en medio del ajuste?”, de I. Ase y J. Burijovich.
Marco específico
Alarma permanente y subjetividades
Un camino para explicar la mayor necesidad de intervención de los distintos actores que confluyen en el campo de la salud mental, en los tiempos actuales, podría pasar por:
a) La instalación de niveles elevados de lo que llamaríamos estrés crónico; que tiene un fuerte condicionante en la amenaza diaria que promueve la pérdida de derechos (lo acontecido con la poda de asistencia a jubilados y discapacitados es un buen ejemplo), y que no solo exige un alto precio a la salud mental, sino que también puede causar estragos en el funcionamiento gastrointestinal por ejemplo, lo que a su vez promoverá cambios en el microbioma que, como ya bien se sabe, alteran o al menos interfiere con la síntesis de neurotransmisores, como por ejemplo la serotonina, que está implicada en el control de la ansiedad el humor y el ritmo de sueño;
b) Existe un predominio de mensajes que apuntan a la desvalorización de la consistencia de las conductas como valor. Esta cualidad es lo que permite un cierto orden interno en la subjetividad, sustentado en la asimilación de los restos de las sucesivas elecciones de objetos. Lo opuesto, pregonado intensamente es la situación de un mundo interno donde reina la dispersión, la no integración y los intentos patológicos de resolverlos.
c) “Intoxicación” de la subjetividad, que necesariamente implica exteriorización de demandas que interpelan a las mismas prácticas que tienen el encargo social de dar cuenta del estado de la salud mental (es decir a los componentes del equipo interdisciplinario). Esta “contaminación” se mueve a través, por ejemplo, del rechazo de la falta y de la dependencia simbólica:
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Predominio de la autosuficiencia.
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Proyección agresiva: el mal está afuera, es un enemigo.
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Intelectualización y elaboración racionalista defensiva frente a lo afectivo.
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Desplazamiento hacia la grandiosidad.
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Exceso de emociones que funciona como descarga.
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Sobre-idealización de la terapéutica farmacológica como única alternativa al estado de sufrimiento psíquico.
La “explosión” de la demanda en el ámbito de la salud mental y la radiografía del deterioro podría ser resumidamente explicada por el paso pronunciado de un predominio de la dinámica de asimilación sustentada por un proceso de identificación que posibilita el enriquecimiento, a un movimiento cargado de grandiosidad, donde la aceptación de los límites y de la dependencia se ha dado como mero hecho de “darse a sí mismo la ley”, es decir una subjetividad auto-fundadora de sus propios límites, una especie de narcisismo defensivo.
En definitiva: la realidad social parece ser que se ha convertido en una realidad virtual, con una fuertísima influencia de las redes sociales, lo que genera distorsiones manifiestas y síntomas.
La mirada de los Dres. Carlos Presman y Juan Carlos Mansilla
LA SALUD MENTAL Y LA SOLEDAD NO DESEADA
Durante muchos años, en nuestras ciudades se consideró que la soledad era un hecho privado; una suerte de elección silenciosa, que no merecía la atención de la política pública. Pero, como ha ocurrido en otros temas –las adicciones, el bullying, la violencia de género-, lo que antes se consideraba un asunto íntimo y hasta banal, hoy sabemos que encierra profundas consecuencias sociales, económicas, psicológicas y médicas.
La llamada “soledad no deseada”, no sólo duele a quien la padece, sino también enferma. Empobrece vínculos, debilita comunidades y acorta vidas. Por eso, desde la Municipalidad de Córdoba, en alianza con universidades y con apoyo técnico internacional, hemos iniciado durante 2025 un Observatorio Municipal de la Soledad No Deseada.
Desde la psicología, la soledad no deseada, es una experiencia subjetiva, en la que dicha persona percibe una desconexión emocional respecto de su entorno. No se trata de cuántas personas nos rodean, sino del valor que tienen esos vínculos.
Esta forma de soledad, en la sociedad moderna, suele ser muy persistente, silenciosa, devastadora y su impacto se refleja en la salud física y mental. Impacta en la salud al afectar el metabolismo (insulina, glucosa, colesterol, triglicéridos), en el aparato cardiovascular (hipertensión arterial, arritmias, disfunción endotelial) y en el sistema inmunológico (fibrinógeno, proteína C reactiva, inflamación crónica) y al constituirse en causa de enfermedades más prevalentes: obesidad, diabetes, adicciones (alcoholismo y tabaquismo), infarto de miocardio, accidente cerebrovasculares, infecciones, cáncer y depresión.
En un inicio, decidimos localizar este trabajo en personas mayores. No porque sean las únicas que sufren esta problemática, sino porque representan un grupo especialmente vulnerable.
Córdoba atraviesa una transición demográfica profunda: cada vez son más las personas mayores, que viven más años, muchas veces en condiciones de aislamiento afectivo y social.
La vejez, que debería ser una etapa jerarquizada, pero termina convertida en una especie olvidada en la sala de espera.
Esta es una realidad que buscamos visibilizar; que la soledad no deseada no es natural ni inevitable, sino una construcción social que puede prevenirse y revertirse.
La soledad no deseada está creciendo en el mundo, y si no la nombramos hoy y nos ponemos a trabajar sobre ella, mañana será demasiado tarde.
Así ocurrió, por ejemplo, con las adicciones, hace 30 años: eran vistas como un tema Marginal; sin embargo, hoy ninguna ciudad con políticas públicas las deja fuera de su agenda.
