
CULTURA
Los médicos y sus pinturas
NUEVA MUESTRA COLECTIVA EN EL CONSEJO


La exposición quedó inaugurada el jueves 30, en un evento que también incluyó acompañamiento musical.
El jueves 30 de julio, quedó inaugurada una nueva muestra plástica en el Consejo, esta vez compuesta de obras de los doctores Carlos Altamirano Guerrero, Adriana Bianchi, Elina Moretta y Matías Leiva Bentancourt. El evento incluyó la presentación musical de la Dra. Silvana Ciravegna, quien estuvo acompañada por Fernando Abrile.
Ethica dialogó con dos de los expositores: la Dra. Moretta y el Dr. Leiva Bentancourt, quienes nos hablaron de su trayectoria en la actividad artística.
Elina Moretta (48 años) se recibió de médica en 2007 y en 2011 completó su especialidad en Medicina Legal. Oriunda de San Basilio, localidad del departamento de Río Cuarto, llegó a la capital cordobesa –donde finalmente se radicó– para realizar sus estudios universitarios.
Las obras que presenta en el Consejo responden a una temática: la interpelación del observador ante la pregunta “¿Qué fuerzas invisibles modelan la existencia humana?”.
“¿Qué refleja esta exposición? Todos los cuadros describen un proceso, lo que sucede en la vida, que no hay finales; lo que nos habita, la emoción y la acción; lo invisible; el sonido; el tiempo; la identidad; la memoria; el deseo; el viento”, describe. Con la técnica de acrílico sobre lienzo y madera, superpone capas y apela a contrastes cromáticos.
Su recorrido en la pintura comenzó a temprana edad, entre los 7 y los 8 años, debido a que su madre es profesora de dibujo y pintura. Elina se crió entre colores, lápices, témperas, acuarelas, tintas chinas, óleos. De allí que lo que hace es jugar con colores sobre diferentes texturas.
Tras ese primer paso de formación, rindió los pases de año de Dibujo y Pintura en su localidad, con un profesor que llegaba desde Río Cuarto al establecimiento donde estudiaba para tomar los exámenes.
Hace 10 años, comenzó a trabajar con acrílico, lo que supuso para ella un “cable a tierra”, que le permitió despejar la mente de la tarea que realiza, la cual, aunque es objeto de su vocación, asegura que “deja marcas”.
Un descanso que confirmó el don
Arturo Matías Leiva Bentancourt tiene 37 años, estudió la carrera de Medicina en la UNC, donde ingresó en 2009 y egresó en 2015. Entre 2019 y 2023 hizo la especialidad en Pediatría en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad, y en 2026 concluyó el posgrado en Emergencias Pediátricas.
Las obras que exhibe en el Consejo giran en torno a la emoción y al poder que tiene la mirada como reflejo de la historia de cada persona retratada. “Generalmente, intento capturar mucho más que un parecido físico, hago mucho hincapié, le pongo mucha fuerza y emoción a la mirada, para que, a través de ella, se puedan capturar instantes, y la persona que la contemple pueda imaginar o viajar a través de la expresión.
Sin darse cuenta, Leiva Bentancourt orientó su interés en los rostros de niños. “En un momento, me di cuenta de que había hecho varios retratos de ellos y advertí que podía hacer de eso un hilo conductor para una exposición”, revela.
También ha retratado a personalidades del ámbito del deporte y la cultura, como Lionel Messi o la Mona Jiménez, profundizando igualmente en la mirada. “Lo que intento en la mayoría de las obras es que quien las vea se detenga y conecte con aquello que nos hace profundamente humanos”, afirma. “Intento reflejar mi manera de entender el arte como un espacio donde se encuentre la buena técnica y, sobre todo, la emoción. Más que representar personas, intentó conservar lo que las hace únicas”, añade.
Respecto de la técnica que emplea, aclara que esta varía según el cuadro. En el caso, por ejemplo, del retrato de la Mona Jiménez, optó por el lápiz grafito. En tanto, otra de las obras, “Tributo a Bansky”, está hecha con óleo, al tiempo que el resto de los retratos de niños fueron realizados con tiza, pastel, sobre diferentes superficies, como papel pastel card, o placas de fibrofácil.
Leiva Bentancourt comenzó a pintar entre los 5 y los 6 años y, a los 11, ingresó a una escuela de dibujo, en Corrientes, provincia donde nació y vivió hasta los 15 años. La academia era de Osmar Sorbellini, reconocido caricaturista del Litoral, con quien aprendió las primeras técnicas.
A los 15 años, los avatares de la adolescencia lo alejó del dibujo, el cual retomó a los 28 años, con la profesora Inés Darwich. Curiosamente, no sólo no había perdido su habilidad, sino que esta se había profundizado. Le siguieron otros maestros, como Ariel Martínez Archina y Nicolás Fasolino, con quien estudia actualmente y con quien trabaja en superarse en la técnica del óleo.









