INSTITUCIONAL  

Breve historia de un servicio solidario

EL FISAP EN TIEMPO DE EPIDEMIA

El COVID-19 obligó a pensar –a todo nivel- en respuestas concretas a situaciones nuevas y a situaciones que lamentablemente se arrastran de tiempo atrás. Los médicos y el personal de salud, como correspondía, debieron ocupar un lugar protagónico en la lucha contra el virus, en medio de salarios indignos; atrasos significativos en el pago de los honorarios; en la necesidad económica del multi-empleo para poder subsistir; en condiciones de trabajo no aptos para el ejercicio profesional. A todos afectó la situación pero reveló situaciones extremas en muchos colegas. Y allí, el Fideicomiso Solidario de Ayuda Profesional (FISAP) dijo presente, en cumplimiento de su razón de ser que es el respaldo a sus miembros. ETHICA DIGITAL, solicitó a su Presidente, el Dr. Héctor Rolando Oviedo, para que nos relatara una breve historia del FISAP, antes SSAP, sus cambios, su fortalecimiento y sus respuestas a la situación actual de muchos colegas, miembros del sistema solidario.

De cómo vencer los obstáculos y crecer

La pandemia del COVID-19 que vivimos en el país y el mundo, con los médicos y el personal de salud en primera fila en la lucha contra el virus, asumiendo el  riesgo de contagio, nos obligó en tanto autoridades del Consejo de Médicos a plantearnos cómo nuestra institución podía estar respaldando a todos los colegas, pero muy especialmente a todos aquellos que, por uno u otro motivo, están más necesitados de un apoyo que vaya más allá de decir la palabra solidaridad, sino convertirla en hechos concretos.  
La palabra solidaridad y la acción solidaria han estado presentes en la historia de la institución de una manera muy particular. Hace más de 20 años que se creó el Sistema Solidario de Ayuda Profesional (SSAP) destinado a proteger la praxis médica, como una alternativa, precisamente con base solidaria y voluntaria frente al riesgo de demanda judicial. No fue nada fácil. 

 

“Más allá de decir la palabra solidaridad 

hay que convertirla en hechos concretos”


Había muchas resistencias, donde no estaban ausentes los intereses. Había obras sociales que no lo aceptaban y tanto el IPAM, que era entonces el nombre de la obra social de la Provincia como el PAMI, no la reconocían.
Sin embargo, a pesar de los obstáculos, el gran desafío siguió su marcha. Uno se pone a pensar ahora el esfuerzo puesto en la iniciativa. El SSAP contaba en aquellos comienzos con  cien afiliados, pero ofrecía un servicio necesario, eficiente y a medida de los médicos, sin fines de lucro, lo que lo tornaba accesible y con un equipo de abogados especializados que con sus defensas fueron cimentando un prestigio creciente. Fue una gran experiencia institucional.
Para su funcionamiento, se había creado una cuenta especial, administrada por el Consejo de Médicos, cuyos fondos provenían de los aportes de los afiliados, que se adherían voluntariamente al Sistema. Y fue ganando terreno. De los 100 miembros iniciales, hacia el año 2000, ya eran 1.000 los colegas que confiaban y realizaban sus aportes.

 

“El SSAP fue una gran experiencia institucional”


A partir de entonces comenzó a crecer exponencialmente, especialmente en los últimos años. Hacia el 2008, sus miembros llegaban a  7.000 y las ocho o nueve causas que se atendían en el 2000 llegaron a 200. Con muy buen tino los directivos,  con este crecimiento que indicaba la confianza de los colegas y las dificultades permanentes que había que afrontar se tomó una decisión que significó un paso adelante. Ante el rechazo de muchas obras sociales, el cuestionamiento sobre que no era una función propia de la institución, incluso con intimaciones, se procedió a realizar un cambio decisivo.

 

 

Un cambio para una mejor respuesta

Con base en esa realidad, que mezclaba logros y obstáculos, el Consejo de Delegados reunido en asamblea, a sugerencia de la Junta Directiva de entonces, resolvió un cambio audaz sin abandonar su perfil solidario. El objetivo era poder ofrecer una mayor seguridad en la protección de la praxis médica, ofrecer una mejor cobertura a sus miembros en los casos de responsabilidad profesional y resolver la situación de rechazo de un servicio no comercial.

 

“Cambiar el SSAP para ofrecer

mayor protección sin riesgo institucional”


Por eso se consideró que el camino para proseguir y ampliar lo que se ofrecía fue asociarnos con una empresa líder en este tipo de seguros, que nos permitiera no perder el control y ofrecer más beneficios, con una cobertura con validez nacional. Era la manera de hacer frente a los riesgos y dar respuesta a su crecimiento.
Estábamos convencidos que en todos estos años, el SSAP había tenido una buena administración, con resultados totalmente positivos. Las causas se ganaban, que es lo importante. Pero teníamos un problema no resuelto. A pesar de la clara separación administrativa del Consejo y del SSAP, la responsabilidad legal y económica seguía siendo del Consejo. Y esto era, sin duda, un riesgo. No nos olvidemos que el Consejo creció estructuralmente en oferta académica y funciones y podía, eventualmente, llegado el caso, estar en problemas, como podía estarlo el SSAP. Podríamos decir que había un riesgo cruzado, del SSAP al Consejo y del Consejo al SSAP.

Perfeccionar el cambio y reinventar el SSAP

Para seguir proyectándonos, había que superar este riego. Nos pusimos a analizar en profundidad la situación. Estudiamos las distintas alternativas que se nos presentaban: la constitución de una sociedad anónima, una sociedad de responsabilidad limitada, una fundación,  una cooperativa. 
De esta manera se procedió a cotejar las distintas opciones hasta que convenimos que la mejor opción era la creación de un Fideicomiso, que sintéticamente se trata de la administración de un fondo con un fin determinado, con responsabilidad propia, que es inembargable y tenía otras ventajas legales que resolvían el problema del riesgo del que veníamos hablando. 

 

“Del SSAP al FISAP

un gran salto solidario”


Se trataba de una manera de defender los aportes de los colegas con el fin de ofrecer protección por eventuales situaciones de responsabilidad profesional y, a la vez, asegurar el patrimonio del Consejo de Médicos como institución. 
Se abrió un amplio debate, se consultó a especialistas, se convocó al Consejo de Delegados  a una asamblea extraordinaria, como había ocurrido del momento de la creación y en los momentos de cambios. Se hizo previamente una amplia tarea de difusión a nivel provincial para explicar la figura del Fideicomiso. Encontramos un gran eco. Los delegados, que son la máxima autoridad de la institución, aprobaron por unanimidad el proyecto. Ese fue el momento de gran trascendencia institucional porque nacía lo que llamamos el Fideicomiso Solidario de Ayuda Profesional (FISAP), para reemplazar el antiguo Sistema Solidario de Ayuda Profesional (SSAP) que tantas satisfacciones de apoyo a los colegas afiliados nos había dado. El año 2014 quedará registrado como el año del gran salto.

 

 

La realidad del FISAP y su crecimiento

Creemos que el paso adelante se manifestó en que se había logrado, a través de la figura legal del Fideicomiso, un avance significativo ofreciendo la máxima protección para el profesional de la salud. No fueron palabras. Fueron hechos concretos: una amplia cobertura ante juicios por mala praxis en dos opciones que los colegas pueden elegir; la característica especial que lo distingue de otras ofertas es que no hace diferencia alguna entre especialidades y que incluye a directivos médicos, jefes de Departamentos, Servicios y de Equipo.

 

“El FISAP la máxima protección

para los colegas”


La asistencia jurídica al afiliado es permanente durante el juicio, pero además incluye la defensa penal, que otros seguros no ofrecen. Hay un seguimiento permanente para actualizar el monto de la cobertura según el contexto económico; tiene por cierto, validez nacional y en caso de lograr una sentencia favorable, el Sistema hace un reconocimiento económico al colega.
Pero el cambio profundo significó incorporar a la tradicional protección de la praxis médica, una serie de beneficios que amplían su vocación solidaria. Se han creado y están en plena vigencia un subsidio que respalda al colega en un trance de incapacidad laboral transitoria; tenemos un subsidio por maternidad y el sistema responde ante accidentes que provoquen lamentablemente casos de invalidez o fallecimiento.

El FISAP en tiempos de pandemia

El COVID /19 planteó una nueva situación que exigía dar respuesta a muchas colegas que, a pesar de trabajar prácticamente full time en la lucha contra el virus, se encuentran más complicados económicamente. Debíamos poner en marcha nuevamente la solidaridad activa, que fue, es y será la razón de su existencia.
Por eso la primera acción fue otorgar a los colegas miembros un subsidio para los casos de contagio de la enfermedad. Nosotros sabemos y lo sabe la sociedad que se trata de un riesgo posible que corre el personal de salud y que se extiende para aquellos que lamentablemente fallezcan por la misma causa.

 

“El COVID /19 planteó poner en marcha,

nuevamente la solidaridad activa”


Pero no nos quedamos allí. La realidad nos decía que la situación de los colegas que trabajan como monotributistas, en algunos casos era de necesidad extrema. Por eso, decidimos que el FISAP, para aquellos profesionales que revistan en las categorías “A”, “B” y “C”, se hiciera cargo de su cuota de matriculación, así como del aporte al sistema solidario.
Por la crisis económica que se suma a la crisis sanitaria creímos justo aumentar en un 25%, los subsidios por incapacidad laboral transitoria, por maternidad y por accidente en caso de invalidez o fallecimiento.
Y hemos creado un Subsidio Solidario de Emergencia para lo colegas miembros que la están pasando realmente mal, a quienes -cumplidos los requisitos pertinentes- se le entregará un monto dinerario para respaldar de alguna manera su situación.
Los colegas interesados en ingresar al sistema, como lo que ya son miembros que requieran información encontrarán todo lo que necesita conocer y resolver todas sus dudas pueden acceder a www.fisap.com.ar o ingresar a través de la Web institucional (www.cmpc.org.ar).

Ante un caso positivo de COVID/19

SOLIDARIDAD CON LOS COLEGAS DE LA CLÍNICA SUCRE

Habiendo tomado conocimiento de la situación originada en la clínica Sucre en donde en principio una colega médica habría dado positivo al hisopado de COVID19 y que derivó en la clausura temporaria de la mencionada clínica; el Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba, desea señalar que al comienzo de la cuarentena dispuesta por el Gobierno Nacional, advertíamos sobre la vulnerabilidad de todos los profesionales de la salud, por la cotidiana exposición con pacientes que en muchos casos son asintomáticos. En aquella ocasión destacábamos que todos nuestros colegas afrontaban con un compromiso ético sin grises, el ejercicio de nuestra profesión, muchas veces en condiciones que distaban mucho de ser las más adecuadas.
Desde el CMPC queremos una vez más, expresar no solo nuestra solidaridad con todos los médicos que han contraído COVID 19 en el ejercicio de su profesión, sino  que también tienen a su disposición  la  ayuda económica dispuesta para estos casos a través del FISAP.
Finalmente instamos a todos los ciudadanos, a no estigmatizar ni discriminar a nuestros colegas, como ya lo dijimos, cada médico enfermo es un médico menos para cuidar a los cordobeses que tanto lo necesitan.
Deseamos una pronta recuperación de médicos y pacientes contagiados y nos ponemos a su disposición para lo que resulte necesario.

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