INFORME ESPECIAL  

La Gioconda, la obra magistral de Leonardo Da Vinci, apareció en una calle de Barcelona, con barbijo y un celular, firmada por TVBoy, para hacer reflexionar sobre la pandemia del COVID-19

El personal de enfermería

nuestros aliados

El Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba saluda a todo el personal de enfermería, colegas en la atención de la salud, que caminan junto a los médicos en el compromiso diario de luchar por proteger la vida, plena y sana, de toda la comunidad.
Antes de la aparición del virus que desembocó en la pandemia, premonitoriamente la Organización Mundial de la Salud había decidido que este 2020, fuera el Año de la Enfermería y allí están firmes en la primera línea trabajando a destajo contra los efectos del COVID -19, 
junto  a los médicos y personal auxiliar, que se convierten en estas crisis, en protagonistas centrales.
Trabajamos a la par, cada profesión en sus funciones específicas y sabemos de su vocación y compromiso, de la permanente superación de los temores y las incertidumbres. 
No nos cabe duda,  que el 2020, es y será el Año de la Enfermería.
En el Año de la Enfermería y en el contexto del COVID-19

La Organización Mundial de la Salud y la Enfermería

En el mes de abril se dio a conocer el Informe sobre la Situación de la Enfermería en el Mundo 2020, poco después de haber declarado este año como el de la Enfermería y meses antes de estallar la pandemia, con motivo de cumplirse el bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale.
Invertir en educación, empleo y liderazgo son sus principales conclusiones y llega en un momento en que el mundo, dice el Prólogo del Documento, “es testigo de compromisos políticos sin precedentes hacia la cobertura sanitaria universal. Al mismo tiempo, el actual brote de COVID-19 y los desplazamientos masivos de población a causa de conflictos ponen a prueba nuestra preparación ante emergencias y capacidad de respuesta. El personal de enfermería ofrece cuidados vitales en todas y cada una de esas circunstancias. Ahora más que nunca, necesitamos que los enfermeros y enfermeras trabajen aprovechando plenamente su formación teórica y práctica”. 


La mirada de la OMS
Presentamos un resumen de sus principales afirmaciones:

  • El personal de enfermería representa más de la mitad del personal de salud que hay en el mundo, y presta servicios esenciales en el conjunto del sistema sanitario. A lo largo de la historia el personal de enfermería ha estado en primera línea de la lucha contra las epidemias y pandemias que amenazan la salud a nivel mundial, igual que sucede hoy. En todos los lugares del mundo están demostrando su compasión, valentía y coraje en la respuesta a la pandemia de COVID-19: nunca antes se había puesto más claramente de relieve su valía.

  • El Informe afirma que los profesionales de enfermería son la columna vertebral de cualquier sistema de salud. No sólo es un recordatorio de “ese papel insustituible que desempeñan, sino también una llamada de atención para asegurar que reciben el apoyo que necesitan para cumplir sus funciones”.

  • Con los informes de los distintos estados nacionales, se calcula que el personal de enfermería cuenta actualmente con cerca de 28 millones de profesionales en todo el mundo. Las filas del personal de enfermería registraron un incremento de 4,7 millones entre 2013 y 2018. No obstante, la cifra actual sigue dejando un déficit mundial de 5,9 millones de profesionales, la mayoría en países de África, Asia Sudoriental y la Región del Mediterráneo Oriental de la OMS, así como en algunas partes de América Latina.  

  • La pandemia de COVID-19 pone de manifiesto la necesidad urgente de fortalecer el personal de salud a nivel mundial. En sus conclusiones, la OMS señala importantes deficiencias en el personal de enfermería y se señalan las esferas prioritarias de inversión en materia de formación, empleo y liderazgo para fortalecer el personal de enfermería en todo el mundo y mejorar la salud de todos.

  • El personal de enfermería en todo el mundo no guarda proporción con el necesario para lograr la cobertura sanitaria universal y las metas de los ODS. Más del 80% de los profesionales de la enfermería se encuentran en países que suman la mitad de la población mundial.

  • Se estima que los países que experimentan carencias de personal de enfermería deben proponerse aumentar el número total de graduados en enfermería a razón de un 8% anual de promedio, y mejorar sus opciones de obtener empleo y retenerlo en el sistema de salud. 

  • Cada céntimo que se invierte en el personal de enfermería aumenta el bienestar de las personas y las familias de maneras muy claras y tangibles, que todo el mundo puede ver. Invertir en ella supone un beneficio para la sociedad, no un costo. benefician del increíble trabajo que solo los profesionales de la enfermería pueden hacer.

  • Todos los países deberían adoptar en los diez próximos años planes para garantizar un número suficiente de profesionales de la enfermería y que los enfermeros y enfermeras aprovechan plenamente las competencias recibidas en su formación teórica y práctica y la ampliación de su ámbito profesional para mejorar la prestación de atención primaria de salud y responder a emergencias sanitarias como la COVID-19. 

  • Está perfectamente demostrado que el personal de enfermería especializado puede mejorar el acceso a la atención primaria de salud en las comunidades rurales y subsanar las disparidades en el acceso a la atención para las poblaciones vulnerables en los entornos urbanos. Los profesionales de la enfermería de todos los niveles, si cuentan con instrumentos adecuados y apoyo para trabajar aprovechando plenamente las competencias recibidas en su formación teórica y práctica, pueden ofrecer con eficacia atención primaria de salud y servicios de prevención, entre otros muchos servicios que son esenciales para lograr la cobertura sanitaria universal. 

  • El personal de enfermería es crucial para cumplir la promesa de «no dejar a nadie rezagado» y el afán conjunto por lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Su contribución es decisiva para lograr, entre otras, las metas nacionales y mundiales relacionadas con una serie de prioridades sanitarias, por ejemplo, la cobertura sanitaria universal, la salud mental y las enfermedades no transmisibles, la preparación y respuesta ante emergencias, la seguridad del paciente y la prestación de atención integrada centrada en la persona

Las recomendaciones del Informe de la OMS
Para dotar al mundo del personal de enfermería que necesita, la OMS y sus asociados recomiendan a todos los países:

  • Incrementar la financiación para formar y emplear más profesionales de la enfermería.

  • Ofrecer a los futuros profesionales de la enfermería formación teórica y práctica en las competencias científicas, tecnológicas y sociológicas que necesitan para avanzar en la atención primaria de salud. 

  • Establecer puestos de liderazgo, en particular de funcionario jefe de los servicios públicos de enfermería, y apoyar el fomento del liderazgo entre los profesionales jóvenes de la enfermería.

  • Velar por que el personal de enfermería de los equipos de atención primaria de salud pueda llegar a desplegar todo su potencial, por ejemplo en la prevención y atención clínica de las enfermedades no transmisibles.

  • Mejorar las condiciones de trabajo, en particular mediante niveles seguros de dotación de personal, sueldos justos, y el respecto del derecho a la seguridad y salud en el puesto de trabajo.  

  • Aplicar políticas en el personal de enfermería que tengan en cuenta los aspectos de género.

  • Modernizar la reglamentación profesional de la enfermería armonizando las normas de formación y del ejercicio de la enfermería, y utilizando sistemas que permitan reconocer y tramitar las credenciales del personal de enfermería en todo el mundo.

  • Fortalecer la función del personal de enfermería en los equipos de atención uniendo los diferentes sectores (salud, educación, inmigración, finanzas y trabajo) con las partes interesadas de la enfermería para un diálogo de políticas y la planificación de la fuerza de trabajo. 

    
El mensaje del informe es inequívoco: Los gobiernos tienen que invertir en una aceleración mayúscula de la formación del personal de enfermería, la creación de empleos en el sector, y en el liderazgo. Sin los profesionales de la enfermería y la  partería y otros profesionales de la salud, los países no pueden ganar la batalla contra los brotes, ni tampoco alcanzar la cobertura sanitaria universal ni los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Cartel de la Cruz Roja en la primera guerra mundial. Fotp de Hafime en Flickr

Abril 2020. Mural urbano en una calle de La Haya, Países bajos

DOS MUJERES EN EL 0RIGEN DE LA ENFERMERÍA PROFESIONAL

En sus comienzos, en Europa,  los historiadores coinciden en señalar que la enfermería más que una profesión, era una obra de caridad, ligada a la religiosidad. Es más la tarea del cuidado de los enfermos era un ámbito propio de la Iglesia Católica,  ejercido por las distintas órdenes religiosas, que la fomentaban como expresión de amor al prójimo.
Dos factores influyeron en un cambio en el desarrollo de la enfermería. En Inglaterra, hacia el año 1532, el enfrentamiento religioso llegó a la expulsión de los católicos por los protestantes, con la consecuencia –entre muchas otras quizás de mayor envergadura- que el cuidado de los enfermos dejó de ser esa obra de caridad, para pasar a ser un trabajo remunerado. El problema, como señalan los historiadores, era la carencia de formación para esa particular tarea.
El otro hecho, siglos después, fue la revolución industrial que produjo profundos cambios, tanto  en lo político, lo económico, lo social y lo ideológico. Las nuevas industrias que se ubicaban en los grandes centros poblacionales, obligaron a emigrar hacia ellos, en busca de trabajo. El crecimiento de los conglomerados urbanos obligó a modificar el sistema precario de atención de la salud, transformando desde los propios hospitales.
Por estos lares, prosiguió predominando la visión caritativa fundada en el catolicismo y hacia mediado de 1870 y aún más, todavía era una tarea emprendida por las órdenes religiosas, principalmente por los Jesuitas.
Siempre el contexto histórico fue marcando las distintas etapas, con sus cambios, en la concepción y práctica de la enfermería. Según registran los historiadores, una italiana, nacida en Florencia, un 12 de mayo de 1820, es considerada una de las pioneras de la práctica de la enfermería. Se la reconoce como creadora del primer modelo conceptual de enfermería. Se llamaba Florence Nightingale (1820 – 1910).
Otra mujer, la primera médica argentina, Cecilia Grierson ((1859-1934)), en 1904, durante el Segundo Congreso Latinoamericano de Medicina, planteó a sus colegas “lo que nosotros, los médicos latinoamericanos estamos discutiendo y poniendo sobre votación en los Congresos, está resuelto y puesto en práctica en Europa. No hay hospital sin escuela de enfermería”. Sus nombres están impresos para siempre en este proceso de convertir dicha práctica de enfermería en una profesión fundamental en la atención de la salud.

Cecilia Grierson

Florence Nightingale 

El texto de un colega que ofrecemos como homenaje

ELLA

Por Carlos Presman
Cuando pienso en mi vocación no temo a la vida 
Anton Chejov 
Aviso clasificado: Busco joven de 25 años
al que le salvaron la vida siendo un bebé 
en el Hospital Nacional de Clínicas.
Comunicarse al 351 2523252. Gracias.

Después de recibirme, el comienzo de mi residencia médica fue en el internado. Allí aprendí a tomar los signos vitales, la temperatura, la tensión arterial y la frecuencia cardíaca, a tratar las primeras urgencias de dolor precordial, la falta de aire o la fiebre. Los residentes empezábamos a conocer la vida del hospital, y si bien los mayores nos ayudaban, quienes nos iniciaban en la relación médico-paciente y enseñaban las herramientas básicas de la atención eran las enfermeras. Ellas gobernaban las salas como si fueran su casa. Todas llevaban su cofia blanca. Las que además tenían una rayita negra, eran diplomadas de la universidad. Para mí representaban las madres salvadoras ante toda duda. Si lográbamos su afecto teníamos garantizado desde el mate con criollos hasta el buen dormir en las noches tranquilas.
Aprendí mucho de la dedicación a los pacientes de estas mujeres, que pese a que nosotros las llamábamos cariñosamente por su nombre, mantenían una prudente distancia tratándonos por el apellido y anteponiendo, siempre, el título de “doctor”. Eran ellas las que convivían con los enfermos las ocho horas del turno.
Nosotros sólo lo hacíamos el tiempo que demandaba la historia clínica. Las enfermeras los controlaban, les daban de comer, los bañaban o le ponían la chata. Todos los días. Pascuas, Navidad o Año Nuevo. Con un solo reconocimiento: cumplir con su vocación.
Fue una de ellas la que me deseó suerte en mi primera guardia de urgencias, mientras me acomodaba con su mano la solapa del guardapolvo. 
El chirrido de la frenada se escuchó desde adentro de la guardia. Después, unos gritos desgarradores de mujer desesperada. La puerta vaivén de la emergencia se abrió y entró una joven con su marido y un bebé en brazos, fláccido y totalmente violáceo. Yo estaba solo en medio del pasillo, con un susto descomunal. 
En ese instante pensé en decirle, aunque resulte difícil de creer, que en la guardia atendíamos a mayores de dieciséis años y debían dirigirse al Hospital de Niños. No tuve tiempo. La mujer dejó a su hijo en mis brazos y desapareció llorando tras la puerta. 
Soy el más chico de mi familia y no tengo sobrinos: era la primera vez en mi vida que sostenía un bebé. No sabía ni cómo agarrarlo. Lo miraba totalmente absorto y no atinaba a nada. 
Es increíble que, veinticinco años después del episodio, pueda recordar por fracciones de segundo lo sucedido y sentir de nuevo las palpitaciones, el peso del bebé en mis brazos, los ojitos cerrados, su aspecto amoratado, el leve movimiento de la puerta vaivén, mi primera guardia externa y la soledad más absoluta que me devolvía esa criatura muriendo. 
Alguien detrás de mí me sacó el bebé. Me di vuelta. La enfermera, con magistral celeridad y oficio, lo tomó por los tobillos con una mano y con la otra, con el niño cabeza abajo, lo golpeó en la espalda. Casi simultáneamente cayó al piso un caramelito y luego se escuchó un llanto tan fuerte como vital. La enfermera me devolvió la criatura berreando con la lengua afuera. Comenzó a ponerse coloradita, de inmediato. Siguió llorando, y hasta le aparecieron lágrimas, como un llamado. Entonces se abrió la puerta vaivén, la madre conmocionada lo agarró, lo apretó contra el pecho y antes de irse atinó a decir: muchas gracias, doctor, le salvó la vida.
Me quedé parado en el pasillo, mirando la puerta, tratando de procesar lo sucedido, intentando no sentirme un inútil, porque no había hecho nada. Salí a buscar a la enfermera para agradecerle haber salvado dos vidas, la de la criatura y la mía. Me dijo que no era nada, pero que aprendiera para la próxima. 
Por eso decidí publicar ese aviso clasificado. Necesito contarle a ese joven quién fue realmente la persona que lo salvó. Para hacer justicia.

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