DE INTERÉS MÉDICO  

Una reflexión actual

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La integridad de la Relación Médico-Paciente con pronóstico reservado

Dr. Diego Almada(1)

Paco Maglio* definió a la medicina como una confianza que se encuentra con una consciencia y que para su ejercicio, la integridad es una virtud necesaria y excluyente. La virtud de esa integridad, es responder con fidelidad a esa confianza.
Si la dimensión humana de la confianza comienza cultivándola en uno mismo, deberíamos preguntarnos cómo fue que dejamos de hacerlo y cómo reconstruirla si anida el temor en el vínculo, en esa construcción que nos constituye en quienes somos, a partir de otros.
La sabiduría de Paquito* nos enseña que, nuestra profesión merece ser reconocida con dignidad y ejercida con ética. Ortega y Gasset, agregaría sin dudas, la circunstancia. 
El contexto actual es esquizoide, la cultura conspira contra la integridad de los vínculos de confianza, del que no escapa, la relación médico-paciente-familia-sociedad. El mercantilista cortoplacismo y el bombardeo informativo-mediático, exige respuestas inmediatas. 
El tiempo se hizo líquido, fluye y transforma las certidumbres en volatilidad. Hemos infantilizado la verdad, la hicimos fantástica, como un libro de aventura con final abierto, para que imaginemos la realidad en un amplio espectro, de utopía a distopía sin reparos, como la virtualidad. La mentira dejó de ser enana, le crecieron las patas y se disfrazó de cripto-verdad.
¿Qué nos pasó? ¿Habremos dejado de hacer lo que queremos y nos constituye en este contexto?
Nuestra realidad fluye a la misma viscosidad del tiempo, sin espacio, entre el oropel de los aplausos y la ley Nicolás, mientras cargamos como Atlas el devastado sistema de salud sobre los hombros; el estigma de la verdad hegemónica y anacrónica del saber médico, la falsa ilusión del poder (que se reproduce porque nunca se agota); la falacia heroica del mandato social o la herida narcisista que implica desaprender prácticas inculcadas, como la responsabilidad patológica y la maníaca culpa de no ser el “googledoc”, de todas las respuestas.
Así, es el fantasma del error que esmerila el compromiso, por temor a la impiadosa demanda y juzgamiento social, nos deja paralizados y no hay músculo que no se encuentre afectado.
¿Y los pacientes? Padecen sin eufemismos, valga la redundancia, la misma realidad y se focalizan solo, en los resultados. Devenidos en autómatas, acuciados por la urgencia en qué, y en quién creer y con innegociable atemporalidad, tiene que ser mágicamente, ¡ya!
Es que el fantasma de la enfermedad y la muerte acecha, pero inexorablemente no se acepta, al igual que la señalada realidad. 
Unamuno sentenciaba “un paciente es alguien que sufre, ama y sueña” y yo agregaría, al igual que vos, piensa, interpela y juzga. 
¿Cómo recuperamos entonces, la confianza? Volvamos al faro.
Paquito, nos invitaría a concentrarnos en el aquí y ahora, en el respeto de la escucha y del diálogo, para encontrar una salida. En ese “escuchatorio”,  hay que tener siempre presente “el silencio y la palabra”. Ésta que es mitad de quien la dice y mitad de quien la escucha, según Moliere. 
Entonces las elijamos bien, las defendamos con ética y dignidad, eso requiere consciencia plena y empática. Porque “la narrativa gravita en las representaciones del paciente” y va a anidar y desarrollarse en el fuero íntimo de su subjetividad. 
Necesariamente, tenemos que volver a abrevar de la esencia de los valores y virtudes, conociendo para que, desde donde lo hago, lo solicito, lo receto, lo recomiendo y reconociendo la otredad en cada accionar.
Defendamos con convicción que el conocimiento se construye como las certidumbres, desde las contradicciones, pero que ambos existen y son absolutamente éticos y necesarios.
Aceptemos que nuestra profesión es más arte que ciencia, más “medeos”, esa actitud de una persona que cuida a otra, que tekné. Que el verdadero poder es circular y se cimenta en la armonía de la confianza y la simetría del vínculo parte del conocimiento y del reconocimiento, que circula con libertad.
Decía Escardó hace más de 30 años, adelantándose a nuestra realidad,  “no abandonemos nuestro espacio, en un mundo donde se han roto las redes de confianza, es importante reimponer la creencia en el otro”.
Y honremos siempre, nuestra elección.
 
“Medicus: vivir bonus, plena humanitas, medendi peritus” Barcia 1875. (Buena Persona, plena de humanidad y perita en el arte de curar).
*Francisco “Paco” Maglio en Los Pacientes Me Enseñan.

 

1. Actualmente es Vocal Suplente de la Junta Directiva del Consejo de Médicos. Es médico pediatra y realizó una Maestría en Salud Pública, campo al que se ha dedicado en gran parte de su carrera profesional. Fue subsecretario de Salud de la Municipalidad de Jesús María y tuvo un papel protagónico durante la pandemia en el desarrollo del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), creado por el gobierno de la Provincia para hacer frente al Covid 19.

Novedades Científicas

ETHICA DIGITAL incorpora un nueva sección que estará a cargo del Dr. Martín Moya, que número tras número, nos presentará un comentario sobre novedades científicas, en el mundo de la medicina, extraídas de las principales revistas internacionales.

EDULCORANTES Y ENFERMEDADES

Los resultados de un estudio prospectivo a gran escala sugieren una posible asociación directa entre un mayor consumo de edulcorantes artificiales (especialmente aspartamo, acesulfamo de potasio y sucralosa) y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. 
Los edulcorantes artificiales están presentes en miles de marcas de alimentos y bebidas en todo el mundo, pero siguen siendo un tema controvertido y actualmente están siendo reevaluados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos sanitarios. 
Un estudio publicado el 7 de Septiembre de 2022 en la revista British Medical Journal, realizado sobre 103.388 participantes donde se evaluó la ingesta dietética y el consumo de edulcorantes artificiales mediante registros dietéticos repetidos de 24 horas, incluyendo las marcas de los productos industriales, los edulcorantes artificiales de todas las fuentes dietéticas (bebidas, edulcorantes de mesa, productos lácteos, etc.), en general y por tipo de edulcorante (aspartamo, acesulfamo de potasio y sucralosa), y el riesgo de enfermedades cardiovasculares (en general, enfermedad coronaria y enfermedad cerebrovascular). Se encontró que la ingesta total de edulcorantes artificiales se asoció con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares; que los edulcorantes en general se asociaron más particularmente con riesgo de enfermedad cerebrovascular; que la ingesta de aspartamo se asoció con mayor riesgo de eventos cerebrovasculares, la de acesulfamo de potasio y la sucralosa se asociaron con un aumento riesgo de enfermedad coronaria
    El aspartamo se encuentra en las bebidas diet, bebidas de fruta, chicles, yogures light; el acesulfamo, en endulzantes y quesos untables light entre otros y la sucralosa presente en edulcorantes y ahora en bebidas diet.

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