INFORME ESPECIAL  

Informan sobre los avances

LAS VACUNAS QUE EL MUNDO ESPERA

Noviembre trajo novedades importantes sobre los notables avances tecno-científicos en la eventual producción de las esperadas vacunas para la lucha contra el virus. Hay esperanzas y los tiempos que parecían lejanos, todo indica que se han acortado. Pfizer, el prototipo que está desarrollando en Estados Unidos en conjunto con el laboratorio alemán BioNTech, anunció que mostró una eficacia del 90%, en los análisis intermedios de ensayo de la decisiva Fase 3. Al día siguiente, el sitio @sputnikvaccine, daba cuenta que “la eficacia de la vacuna rusa Sputnik V alcanzó el 92% (cálculo basado en los 20 casos confirmados de Covid-19 divididos entre las personas vacunadas y las que recibieron el placebo)". Se esperan novedades de otras experiencias, también en Fase 3, tales como la vacuna AstraZeneca, que este laboratorio investiga junto a la Universidad de Oxford, denominada AZD1222; la vacuna del Laboratorio chino Sinopharm Group representada aquí por el laboratorio Elea, con el apoyo de Fundación Huésped.  En estos desarrollos hay vinculación con nuestro país con preacuerdos de compra, participación en la producción o desarrollo de pruebas con voluntarios. Son sin duda, muy buenas noticias.  En la todos los casos se esperan las precisiones técnicas que deberán ser publicadas en revistas científicas. ETHICA DIGITAL presenta este lnforme general, basado en la transcripción de información de los laboratorios y notas de Intramed y de periodistas especializados de La Nación, Página 12, Infobae; así como del diario español La Vanguardia, la BBC News y la AFP. Agradecemos al Dr. Ángel Minguez, reconocido infectólogo y miembro del Comité de Contralor de Infectología del CMPC, la revisión de esta nota.

La vacuna de Pfizer

Según la información proporcionada por el laboratorio da cuenta que el “El alto porcentaje de efectividad surge al analizar los casos de 94 personas que, luego de recibir las dos dosis de la vacuna o un placebo, se infectaron de coronavirus: nueve de cada diez de esas infecciones se dieron en voluntarios que habían recibido el placebo, pero solo 10% ocurrieron en aquellos que habían sido vacunados”. Son las primeras cifras que hay para una vacuna contra el Covid-19 probada en decenas de miles de personas, entre ellos 4 500 argentinos.

Según la Dra. Daniela Hozbor, directora de grupo en el Laboratorio Vacsal de la Universidad de La Plata e investigadora principal del Conicet, en declaraciones al diario La Nación, afirmó que este prototipo  proporciona "muchas ventajas en su producción y en la generación de respuesta inmune". Una técnica nunca antes utilizada en humanos pero no por eso, menos segura, explicó: "Las vacunas se evalúan muy rigurosamente antes de utilizarse de forma masiva, pasan un montón de filtros y si no hay datos robustos no se usan".

La información que sintetiza el diario español  La Vanguardia,  con base en el informe del Laboratorio, da cuenta que La vacuna BNT162b2 se ha desarrollado utilizando una metodología innovadora. Normalmente, las vacunas inyectan virus inactivos o debilitados. Estos son antígenos, moléculas consideradas raras por el organismo, por lo que el sistema inmunitario las detecta e intenta neutralizarlas. Esto permite que, en caso de una futura infección, el cuerpo reconozca el virus y pueda actuar más rápidamente. Este sistema se conoce como inmunidad adquirida.

En el caso de esta vacuna, prosigue el informe,  se ha utilizado una técnica nueva, la del ARN mensajero. El ácido ribonucleico, o ARN, es una molécula que permite que nuestras células comprendan la información genética del ácido desoxirribonucleico (ADN). En este caso la vacuna, en vez de introducir antígenos debilitados en el cuerpo, da instrucciones al cuerpo para que los fabrique él mismo y directamente genere la respuesta inmunitaria necesaria que servirá para afrontar una infección real. Este tipo de vacunas son más fáciles y baratas de producir.

El estudio liderado por Pfizer y BionTech comenzó el 27 de julio de 2020 y en él han participado 43.538 personas voluntarias. Estas personas se han dividido en dos grupos: uno para recibir el placebo (sustancia sin efectos para el paciente) y otro  al que sí se le ha administrado la vacuna.

Posteriormente, un comité ha realizado un análisis inicial de 94 casos de Covid-19 (de personas con síntomas visibles, no asintomáticos) entre todas las personas participantes, tanto del grupo 1 como del 2. Es de este conjunto de casos del que se afirma que la vacuna ha tenido un 90% de eficacia, a pesar de que las farmacéuticas no han especificado cuántos casos pertenecen al grupo 1 y cuántos al grupo 2. La cifra supera las expectativas, porque los especialistas preveían que alcanzase como máximo entre un 60 y un 70 por ciento.

Quedan por resolver importantes desafíos logísticos, el principal que puede afectar su distribución es, al menos por ahora, que la vacuna debe mantenerse en almacenamiento ultrafrío por debajo de -80ºC.

Cabe mencionar que nuestro país, participa de los ensayos, que se realizan en el Hospital Militar de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

La vacuna Sputnik V

El desarrollo ruso que se realiza en el Centro Gamaleya, partículas creadas a partir de adenovirus, un patógeno que comúnmente causa resfriado humano. El virus fue modificado con el objetivo de llevar los genes de la proteína (Spike, “S”) que recubre al Sars CoV-2 y opera como puerta de ingreso a las células del cuerpo. De esta manera, una vez dentro del organismo, si bien no tiene la capacidad de replicarse, genera los anticuerpos y lo prepara frente a una futura infección. Ese es --detalles más, detalles menos-- el modo en que funciona la variante rusa desarrollada en la actualidad por el Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología. El periodista científico, … Esteban, con base en el informe de este centro, explica que se utiliza una tecnología que se llama "vector viral no replicante". Los vectores son virus que no tienen capacidad de reproducirse en el organismo (y por tanto son inocuos) y se utilizan para transportar material genético del virus del que se quiere inmunizar.

A diferencia de otras que utilizan esta tecnología, la Sputnik V es la única que utiliza dos adenovirus humanos como vectores, uno diferente en cada dosis que se dan intramuscularmente con diferencia de 21 días.

Esteban subraya el hecho que el Centro Nacional Gamalleja, creado en 1896,  tiene una larga historia en este tipo de desarrollo. Su nombre es un homenaje a Nikolai Gamalleja, 

científico muy destacado en el área y pionero en el desarrollo de vacunas. 

Desde este espacio, afirma Esteban, se han diseñado múltiples vacunas; quizás la más reciente es la que se hizo para combatir el Ébola, que utiliza vectores adenovirales, muy similar a la que se prueba en el presente contra la Covid-19. Los desarrollos anteriores han sido fundamentales. Según la Dra. Daniela Hozbor, bioquímica e investigadora principal del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular de La Plata, entrevistada por el periodista,  señala que la del  Ébola. “atravesó de manera muy exitosa los ensayos en Fase III y desde el centro recibieron una patente internacional. También tuvieron experiencia con soluciones para el  Síndrome Respiratorio de Oriente Medio, conocido como MERS, que permite afirmar que tienen trayectoria en esto, que no son unos improvisados”.

 

La vacuna de AstraZeneca/Oxford

La vacuna que AstraZeneca investiga junto a la Universidad de Oxford, se denomina AZD1222, fue la primera en entrar en proceso  de "revisión continua" por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), para avanzar en su aprobación final. Más de 50 mil voluntarios participan de los ensayos en Reino Unido, EE.UU y Brasil (fases 2 y 3) y en Sudáfrica, Japón, Kenia y Rusia (fases 1 y 2). A finales de octubre, AstraZeneca informó que, según sus estudios preliminares, su vacuna "produce una respuesta inmune tanto en ancianos como en jóvenes". Estaría disponible para el primer semestre de 2021. En su producción trabajará nuestro país y México.

Según los datos técnicos iniciales está hecha de un virus genéticamente modificado que causa el resfriado común en los chimpancés. Se modificó en gran medida para que no pueda causar infecciones en las personas y también para hacer que "se parezca" más al coronavirus.

Para modificarla, los investigadores le transfirieron a la vacuna información genética de la "proteína espiga" del SARS-CoV-2, la herramienta crucial que utiliza el coronavirus para invadir nuestras células. Esto significa que la vacuna se parece al coronavirus, y esto le da al sistema inmune la posibilidad de aprender cómo atacarlo.

El foco de los estudios estudios sobre coronavirus se ha centrado mayormente en los anticuerpos, pero estos son solo una parte de nuestra defensa inmune. Dichos anticuerpos son pequeñas proteínas producidas por el sistema inmunitario que se adhieren a la superficie de los virus. Los anticuerpos neutralizantes pueden desactivar la enfermedad.

Las células T, en cambio, son un tipo de glóbulo blanco que ayuda a coordinar el sistema inmunitario y que pueden detectar qué células del cuerpo han sido infectadas y destruirlas. Casi todas las vacunas efectivas inducen tanto anticuerpos como células T, también llamadas linfocitos T.

 

La vacuna de Sinopharm

En la Argentina también se prueba una vacuna del laboratorio chino Sinopharm Group representada aquí por el laboratorio Elea. Con el apoyo de Fundación Huésped, más de 2000 voluntarios ya recibieron el prototipo, según confirmó a LA NACION Pedro Cahn, infectólogo y director científico de la fundación. La vacuna se aplica en dos dosis separadas por 21 días, y utiliza una preparación de virus SARS-CoV-2 inactivado para generar respuesta inmune. Emiratos Árabes Unidos, Bahrain, Perú, Marruecos, Pakistán, Serbia y Jordania son otros países que participan del estudio, con un total de 45.000 voluntarios.

"Hasta el momento tiene muy buena tolerancia, a lo sumo alguna pequeña dolencia en el lugar de inyección o un dolor de cabeza que en unas horas se pasa. En el corto plazo es muy segura", apuntó Cahn. Respecto de los estudios preliminares de efectividad, consideró que estarían listos hacia el primer trimestre de 2021.

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Editorial en la revista científica The Lancet 

APELACIÓN A LA PRUDENCIA

Una de las revistas más prestigiadas en el mundo de la ciencia, en medio de la euforia por la posibilidad de contar pronto con una vacuna, advierte que es muy probable que no sea la solución definitiva que muchos esperan, sin dejar de reconocer que son necesarias, afirma en su editorial (Autor/a: Malik Peiris, Gabriel M Leung Fuente: The Lancet DOI:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)31976-0 What can we expect from first-generation COVID-19 vaccines?), tomado del sitio médico Intramed. Presentamos sus principales observaciones.

Se espera que una primera generación de vacunas COVID-19 obtenga la aprobación a fines de 2020 o principios de 2021. Una suposición popular es que estas vacunas proporcionarán inmunidad a la población que puede reducir la transmisión del síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV -2) y conducir a una reanudación de la "normalidad" anterior a COVID-19.
Dado un número de reproducción inicial de alrededor de 2 · 2,1 que desde entonces ha sido revisado hasta alrededor de 4, y teniendo en cuenta la dispersión excesiva de infecciones, quizás alrededor del 25-50% de la población tendría que ser inmune al virus para lograr la supresión de la transmisión comunitaria.
Los correlatos inmunológicos de la protección contra la infección por SARS-CoV-2 y COVID-19 aún no se han dilucidado. Los anticuerpos neutralizantes preexistentes parecían haber brindado protección contra la reinfección en personas a bordo de un barco pesquero donde hubo un brote de SARS-CoV-2 con una alta tasa de ataque de infección.
En modelos animales, la transferencia pasiva de anticuerpos protegió contra COVID-19, mientras que el anticuerpo neutralizante se correlacionó con la protección después de la inoculación. Sin embargo, las funciones de la inmunidad mucosa, otras actividades biológicas de los anticuerpos (p. Ej., Citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos) y las células T en la protección conferida por la infección natural o la inmunización pasiva no están claros.
La prevalencia y la duración de las respuestas de anticuerpos neutralizantes después de la infección natural aún deben definirse mediante ensayos de neutralización estándar de oro que utilicen virus vivos en lugar de ensayos de neutralización de pseudotipos o ensayos de ELISA no funcionales. La duración de la protección contra la reinfección por coronavirus humanos estacionales podría durar menos de un año.
La reinfección por coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) se produce en los dromedarios, el huésped natural de ese virus. Si los camellos reinfectados son tan infecciosos como los que tienen infecciones primarias, no es conocido. La observación de que el MERS-CoV es enzoótico en poblaciones de dromedarios a pesar de la alta seroprevalencia (> 90%) en camellos jóvenes y adultos implica que la transmisión del virus puede no verse interrumpida funcionalmente por una infección previa.
Estas observaciones sugieren que no podemos asumir que las vacunas COVID-19, incluso si se demuestra que son eficaces para reducir la gravedad de la enfermedad, reducirán la transmisión del virus en un grado comparable.
La noción de que la inmunidad poblacional inducida por la vacuna COVID-19 permitirá un retorno a la “normalidad” anterior a COVID-19 podría basarse en suposiciones ilusorias.
Otra consideración importante es la estrategia de asignación de la vacuna COVID-19. Los primeros principios asignarían preferentemente suministros de vacunas a personas con alto riesgo de morbilidad y mortalidad graves. Los análisis preliminares basados ​​en el modelo respaldan esta inferencia teórica. Sin embargo, las perspectivas de asignación de vacunas además de las consideraciones utilitarias son importantes. El Marco preliminar para la asignación equitativa de las vacunas COVID-19 de la Academia Nacional de Medicina de EE. UU. Identificó otros criterios fundamentales, como la igualdad de consideración, la mitigación de las inequidades en salud, la equidad y la transparencia, que también deben determinar la asignación de vacunas.
Junto con los riesgos de morbilidad grave y la mortalidad y la transmisión de enfermedades, este marco estipula dos criterios adicionales para la asignación equitativa de vacunas, a saber, los riesgos de contraer la infección y de un impacto social negativo. Los trabajadores de primera línea de atención de la salud y esenciales, como los maestros de escuela, pertenecen  ambos al último grupo.
Los responsables de la formulación de políticas deben estar atentos al posible impacto de la indecisión ante las vacunas. En la respuesta al COVID-19, las actividades de algunos políticos han sido incompatibles con la ciencia y corren el riesgo de erosionar aún más la confianza en las vacunas entre el público en general. La posible interrupción de una proporción de personas que declina la absorción de vacunas podría ser sustancial. No se debe subestimar la probable heterogeneidad de tales aberacciones en los despliegues de vacunación entre países y entre las divisiones partidistas dentro de las naciones.
Finalmente, si los viajes internacionales se reiniciaran por completo, la asignación de vacunas a diferentes países con diferentes medios de acceso requerirá una cuidadosa deliberación, basada en motivos morales y porque ningún país estará verdaderamente protegido contra el COVID-19 hasta que prácticamente todo el mundo lo esté.
A pesar de estas advertencias, las vacunas COVID-19 son necesarias, incluso si tienen un impacto mínimo en la transmisión y a pesar de los desafíos de la asignación de vacunas. Lo que es probable que logren estas vacunas podría no ser inmunidad colectiva. Si es así, las estrategias sobre cómo usamos dichas vacunas tendrían que basarse en otras consideraciones.
¿Las vacunas que protegen a los adultos jóvenes sanos también protegerán a los grupos vulnerables a enfermedades graves, como los adultos mayores y las personas con comorbilidades?
Las vacunas contra la influenza son menos efectivas en las poblaciones de mayor edad que en las más jóvenes, en parte debido a la senescencia inmunitaria que podría afectar de manera similar a las vacunas COVID-19. Sin embargo, el llamado pecado antigénico original en las vacunas contra la influenza que surge de infecciones secuenciales o vacunaciones con cepas antigénicamente relacionadas no es relevante para los coronavirus.
Si las vacunas COVID-19 tienen una eficacia aceptable para reducir la morbilidad y la mortalidad en los grupos de alto riesgo, tendrían un papel importante, independientemente del impacto en la transmisión y la inmunidad de la población. Si las poblaciones de alto riesgo pueden protegerse mediante la vacunación, las medidas de control de COVID-19 podrían recalibrarse.
Fundamentalmente, será importante comunicar a los responsables políticos y al público en general que las vacunas de primera generación son solo una herramienta en la respuesta general de salud pública al COVID-19 y es poco probable que sean la solución definitiva que muchos esperan.

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