CULTURA  

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HAY UNA CRISIS CIVILIZATORIA

En el marco del 4º Congreso de Medicina Ocupacional recibimos la visita del Dr. René Méndes, profesional brasileño,  mundialmente reconocido por sus imprescindibles aportes al campo de la salud de los trabajadores. Con medio siglo de carrera médica, Méndes ha trabajado como Consejero Regional en Salud Ocupacional para las Américas de la OPS, y también como Consejero Regional en Salud y Seguridad del Trabajo para la América Latina y el Caribe de la OIT, entre otros importantes cargos. Actualmente continúa siendo miembro honorario de la Comisión Internacional de Salud Ocupacional (ICOH) de la Organización de las Naciones Unidas y participa de conferencias y exposiciones a lo largo del mundo. Además, ha publicado libros y artículos que son considerados imprescindibles en su campo. Con una mirada profundamente humanista y crítica del sistema laboral vigente en el mundo, Méndes cerró el Congreso, con un discurso sobre la salud de los trabajadores en clave pandémica, sumándose a la mirada de numerosos pensadores, que sostienen que estamos ante una crisis civilizatoria.(1) (Rodrigo Savoretti)

Desde dónde buscar una salida

El mundo del trabajo y la pandemia
Para el experto brasileño, lamentablemente, la pandemia que hemos vivido “mostró una profundización de las desigualdades. La pandemia no fue la misma para todas las clases sociales, profesiones y demás”.
“Durante la pandemia y ahora en la post pandemia, afirma, algunas de las desigualdades han aumentado más en función de lo provocado por la misma.  Por ejemplo: millones debieron interrumpir su trabajo, fueron reemplazados o despedidos. O hasta desaparecieron actividades económicas. Hay problemas que explican la desigualdad en la distribución de la pandemia, y otros que se agravaron con ella”.


Sociedad, Estado y médicos
“Las profesiones de salud estuvimos en el epicentro de la pandemia”, recuerda Méndes. “Todos los trabajadores de la salud fuimos considerados esenciales y esta esencialidad aparentemente parece buena pero al mismo tiempo no se correspondió y no fue coherente con las condiciones de trabajo, los salarios, los tratos. De repente los profesionales de la salud tuvimos mayor visibilidad y recibimos mayor reconocimiento y muestras de cariño por parte de la sociedad pero eso no estuvo en concordancia a la hora de cumplir con las demandas de mejores y más dignas condiciones del propio trabajo”.


La pandemia  sólo agravó una situación preexistente
Para Méndes el sistema económico, preponderante en el mundo, tiene una lógica intrínseca e históricamente perversa con respecto a los trabajadores. Y explica la razón de su afirmación: dicho sistema  “explota a las personas a través del trabajo solo por no tener los medios de producción, que es la única forma de tener el capital. Muy pocos tienen esos medios, la mayoría no tenemos nada. En los últimos años se ha sumado una perversidad adicional que ha sido nombrada como "neoliberalismo", es decir, es el nuevo liberalismo económico que acentuó las perversidades capitalistas porque básicamente dice que tenemos que trabajar mucho más, disminuir los intervalos y pausas, reducir vacaciones, descansos y ganar cada vez menos”.
“Todos los países de la región han favorecido la desregulación de los marcos laborales beneficiando al capital. Justamente es gracias al movimiento neoliberal de desreglamentación que da como resultado directo a la precarización. Este es un concepto clave actual: precarización del trabajo o pérdida de derechos del trabajo. El primer paso en ese sentido en Brasil fue con la tercerización, actividades cada vez más descentralizadas, donde se paga menos y se garantizan menos derechos”.
Para el análisis del experto brasileño, “este fue el contexto en el que la pandemia encontró al continente americano. La precarización se acentuó. Por ejemplo, para “salvar vidas", los trabajadores de la salud fueron explotados el doble y con ello muchos murieron, otros sufrieron enfermedades de la salud mental y muchos otros problemas que se desprendieron de la explotación a los “esenciales”. En síntesis: “se acentuaron los problemas que ya existían y la pandemia encontró en América Latina un territorio fértil y favorable para el virus, la enfermedad y la muerte y desfavorable para los trabajadores”.

La responsabilidad del Estado
“En principio el Estado tiene un rol que es cuidar a su población como también reglamentar y regular los marcos laborales para que las fuerzas poderosas, no destruyan a los más vulnerables y vulnerabilizados'', afirma Méndes. 
“Este balance entre fuerzas, riquezas, búsqueda de ganancias y fragilidad y vulnerabilidad en principio sería mediada por el Estado. Pero sabemos también que con bastante frecuencia el Estado ha sido capturado por el poder económico. En este sentido, realiza alianzas perversas con el capital. Entonces hay una situación muy desfavorable para la clase trabajadora que es la más vulnerable y la más vulnerabilizada. Es decir, no es vulnerable de una forma estable sino que ha sido históricamente vulnerabilizada y empobrecida. Todo esto significa en realidad que la salida a la crisis civilizatoria es política. No es una cuestión meramente legal o económica, es una cuestión de política, y específicamente de políticas públicas para que haya justicia y se garanticen los derechos de las clases inferiores de la sociedad. Esto no es un regalo que recibimos de los poderosos, es una cuestión de lucha y de hacerle frente a la necesidad de organizarse, de movilizarse, de organización de los trabajadores en general”.
“En este contexto, hay dos problemas fundamentales: trabajo y empleo digno y decente con las garantías básicas definidas. Y la salud. Porque el trabajo es un determinante de la salud. La salud no se recibe en el hospital, sino que es construida socialmente. Y su elemento principal es el trabajo. Si no hay trabajo digno, no hay salud ocupacional. Es una lucha política para no solamente sobrevivir sino para vivir, con alegría, esperanza, posibilidades de un mundo mejor”. 


El deterioro de la salud pública es parte de una crisis civilizatoria
Hoy por hoy, en la visión del experto, “la prioridad es el modelo de ganancias sin límites y sin ética y sin vergüenza”. No hay futuro para seguir por ese camino, afirma Méndes porque “destruye al país, a la naturaleza y a nosotros los humanos. Es un modelo suicida”. En poco tiempo no habrá más salud, entendida como equilibrio para una sociedad, un planeta y las naciones.

 

1.  En nuestra ETHICA DIGITAL Nº 125, correspondiente  a abril de 2020, publicamos las miradas de numerosos pensadores sobre el tema de la pandemia, donde muchos coincidían en señalar la presencia de una “crisis civilizatoria”, Entre ellos opinaron el Papa Francisco; el sociólogo Horacio González; escritor Mempo Giardinelli; el director de Le Monde Diplomatique, José Natanson, entre otros.